Nelson Acosta como DT: El nutrido currículum de una figura indiscutida del fútbol chileno

Entre la Selección Nacional y los clubes que dirigió, siempre dejó su sello, que le granjeó el apoyo popular, pero también la ácida crítica exitista.

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Nelson Acosta anotó con Everton de Viña del Mar el título del Apertura 2008.

Nelson Acosta anotó con Everton de Viña del Mar el título del Apertura 2008.

Tres títulos de Primera División, dos Copa Chile, una clasificación al Mundial y una medalla de bronce olímpica resaltan en el CV de Nelson Acosta. Una carrera como estratego que tuvo partidarios y detractores, pero que siempre llamó la atención por su particular estilo. Hoy, alejado del fútbol tras conocerse que tiene Alzheimer, es necesario repasar todos los  hitos de sus innegables aportes al fútbol chileno.

El repaso nos indica que Don Nelson inició su carrera como tal inmediatamente tras su retiro como futbolista activo en Fernández Vial, en 1984. Con el Almirante anotó interesantes campañas en sus cuatro temporadas en la cabina técnica, comenzando por el retorno a Primera División en 1986. Al año siguiente, el elenco penquista terminó en un destacado octavo puesto en la serie de Honor.

Cuando extendía al año siguiente ese derrotero, emigró a O’ Higgins de Rancagua. Con el ex volante en la banca, los Celestes obtuvieron el cuarto puesto en los campeonatos de 1990 y 1991, consiguiendo de paso el boleto a la Liguilla Pre Libertadores.

Esos logros lo trajeron, finalmente, a la capital al firmar por Unión Española. Con los hispanos escribió interesantes páginas con un equipo cuyos referentes eran José Luis Sierra y Juan Carreño, la inclusión al inicio de Marcelo Vega y la revelación de nuevos nombres como Pablo Galdames.

Entre 1992 y 1996, el cuadro de colonia ganó dos Copa Chile (1992 y 1993) y accedió hasta los Cuartos de Final de la Copa Libertadores 1994, cuando fue desbancado por el, en ese entonces, invencible Sao Paulo.

A esa altura ya se le reconocía a Acosta su pragmatismo al momento de plantear un partido, además de su habilidad para motivar a sus dirigidos. Algunos ya lo tildaban, malamente, de que sólo tenía suerte. Pero los resultados obtenidos lo avalaban.

La Selección

Con el apoyo popular a su favor, en junio de 1996 asumió en propiedad la dirección de la Roja. Antes, en septiembre de 1993, la había dirigido en un amistoso ante España (derrota 2-0) pero en su retorno a Pinto Durán la tarea era clasificar al Mundial de Francia 98 y, de paso, calmar al ambiente tras los agitados días con el vasco Xabier Azkargorta.

Nuevamente, apelando al pragmatismo comenzó utilizando al equipo de Universidad de Chile, que estaba cumpliendo una histórica campaña en la Libertadores, como base más la inclusión de una dupla de ataque que se potenció con cada partido, conformada por Marcelo Salas e Iván Zamorano.

Salvo la derrota 2-1 con Argentina el 10 de septiembre de 1997 en el Estadio Nacional, con Acosta la Selección se hizo fuerte como local y sacó puntos importantes en sus visitas a La Paz y Quito. Eso alcanzó para retornar a la cita ecuménica del balompié.

En las canchas galas si bien no se ganó -sólo tres empates y una derrota-, el oriundo de Paso Los Toros se anotó otro hito al clasificar a la segunda ronda, por primera vez, jugando en el extranjero.

La inédita medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 le aseguró su escaño en la historia de la Selección Nacional. Sin embargo, la magra campaña que tuvo en las Clasificatorias para Korea-Japón 2002 lo enviaron al ostracismo del representativo.

El retorno a Pinto Durán

El consuelo tras esa última etapa en la Roja se lo concedió Cobreloa, con el que anotó el bicampeonato del Apertura y Clausura 2003. Conocido su currículum, los dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol se lo llevaron para que liderara el proceso para clasificar a los altiplánicos al Mundial de Alemania 2006. Pero una aciaga campaña lo hizo retornar a Calama.

Cumpliendo tranquilamente sus labores en el cuadro naranja, la Selección lo llamó otra vez para intentar un postrer esfuerzo para llegar a la cita en los lares germanos, tras el período de Juvenal Olmos.

Lamentablemente, los empates ante Colombia en Barranquilla y Ecuador en Santiago lo dejaron fuera del repechaje ante Australia. Aún así, fue reconfirmado para clasificar a Sudáfrica 2010.

Alimentando al plantel con jóvenes valores que despuntaban -como Gary Medel, Arturo Vidal y Alexis Sánchez- el incidente del Puertordazo, durante la Copa América 2007 terminó su historia con el buzo del seleccionado.

Una suerte de revancha tuvo cuando, al año siguiente, logró con Everton de Viña del Mar el título del Apertura en una épica final con Colo Colo.

Una tercera estancia en Cobreloa más experiencias en Deportivo Quito de Ecuador y Deportes Iquique completaron su hoja de servicios.

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