“Chapo” Guzmán: Estos fueron los lujos que disfrutó en una cárcel mexicana antes de fugarse

El representante del Cartel de Sinaloa se fugó espectacularmente desde el Centro Federal de Readaptación Social de Puente Grande, en 2001 donde tenía un buen pasar.

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Chapo Guzmán gozaba de privilegios en su encierro mexicano.

Chapo Guzmán gozaba de privilegios en su encierro mexicano.

Hoy Joaquín Guzmán Loera, el ‘Chapo’, pasa sus días en recluido en la Penitenciaría Administrativa de Máxima Seguridad en Florence, Colorado, Estados Unidos, la cual es conocida por sus siglas en inglés ADX o sencillamente como el “Alcatraz de las Rocosas”. Si todo sale según lo esperado morirá en ese lugar cumpliendo la cadena perpetua, más treinta años, que le impuso un tribunal de Brooklyn (Nueva York).

Pero hubo un tiempo en que el hombre fuerte del Cartel de Sinaloa también estuvo recluido, pero sus días eran más alegres porque gozaba de privilegios nada frecuentes para los presos comunes en el Centro Federal de Readaptación Social de Puente Grande, Jalisco, México, donde terminó fugándose. En ese lugar Guzmán organizaba fiestas a las que estaban invitados los empleados de la cárcel que mimaban con sus servicios al narcotraficante.

Según consigna Infobae en una oportunidad el ‘Chapo’ organizó un festejo y para la ocasión proveyó a los asistentes de un camión con 500 litros de vino que sirvió para amenizar una fiesta lujosa que incluso incluyó en el menú una exquisita langosta. Incluso el abogado José Antonio Ortega Sánchez, quien en 2000 se reunió con Guzmán, el capo llegó tarde a la cita programada porque adujo que tenía visita conyugal además que aprovechó el tiempo para ir al baño turco y tomar una siesta.

El jurista declaró que Joaquín Guzmán Loera era algo así como el dueño de la cárcel, y que incluso se dio el tiempo para ordenar bebidas para los asistentes a dicha reunión. Otro de los privilegios de Guzmán era no utilizar esposas, tener un teléfono personal y cuando la ocasión lo ameritaba pedía comida externa a la prisión. Eso sin incluir las constantes fiestas con alcohol, música, comida y constantes paseos por donde le pareciera al interior de la cárcel.

Guzmán se fugó de esa prisión el año 2001 en un carrito de lavandería. Tuvo problemas con la justicia debido a que amasó un imperio del narco que le permitió tener casas en todas las playas importantes de México e incluso en Guadalajara tenía una mansión con zoológico propio y que se recorría en un trencito. Entre sus pertenencias se cuentan cuatro jets y un yate, este último bautizado como ‘Chapito’.

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