“El verano sin hombres”: La gran novela de Siri Husvedt

En esta magnífica novela, Siri Hustvedt se adentra en distintos tipos de relaciones, la rutina y los temores, y la dependencia del ser humano de quienes lo rodean.

Siri Hustvedt, escritora nacida en Estados Unidos, es hoy en día, una de las grandes exponentes femenina de la literatura norteamericana contemporánea. Novelista y ensayista, ha sido ovacionada por la crítica en cada una de sus entregas. Es casada con el afamado escritor Paul Auster hace más de treinta años. Pero decir que Siri Hustvedt es la mujer de Paul Auster es casi una injusticia, ya que Siri brilla sola por sus logros y éxitos.

verano-sin-hombresEl verano sin hombres (Anagrama) es narrada y protagonizada por Mia, una poeta de cincuenta y cinco años casada con Boris, un exitoso científico por más de treinta años. El relato inicia cuando Mia sufre una severa crisis nerviosa motivada por su marido, quien tras un largo y tranquilo matrimonio le pide una pausa, pero “pausa” es en realidad una joven y exhuberante mujer francesa que trabaja con Boris en el mismo laboratorio. Mia siente, además de la traición, lo difícil que será enfrentar la vida a medias, ya que ella y Boris constituían un ser único entre los dos. El schock sufrido por Mía la lleva a ser internada como paciente psiquiátrico durante algunas semanas.

No es casual que Mia haya sufrido un episodio psicótico; Hustvedt ha estudiado profundamente el psicoanálisis y otros enfoques dentro de la psicología y siquiatría (que se pueden encontrar en La mujer temblorosa) por lo que tanto el diagnóstico y proceso vivido por Mia está apoyado por material crítico muy interesante, que la autora introduce en forma muy fluida y de manera fácil de entender para quienes desconocemos esta área de conocimientos.

Al salir del hospital, Mia decide arrendar una pequeña casa en Bonden, la ciudad de su infancia durante las vacaciones de verano, donde dictará un taller de poesía a niñas adolescentes y aprovechará de compartir con su madre que vive en un hogar de ancianos junto a otras mujeres con las que ha forjado una íntima amistad. En el curso de las adolescentes, que se ríen, hacen grupos y molestan a otras compañeras, Mia ve reflejada su propia infancia; sus alumnas la transportan a su difícil paso por el colegio y el sufrimiento que le causaron sus compañeras de curso, volviendo reiteradamente a sus recuerdos juveniles.

El verano de Mia avanza entre las clases de poesía, las reuniones del club de lectura de su madre y sus amigas y la relación que entabla con su vecina, una joven mujer madre de dos niños que tiene una difícil y conflictiva relación con su marido. A esto se suman la correspondencia que Mia mantiene constantemente con su hija y las largas conversaciones telefónicas con su terapeuta, además claro, del incesante recuerdo de Boris. ¿Cómo volver a ser una persona en su entera individualidad, si más de la mitad de su vida ha estado junto a Boris, con quien constituían un solo ser?

En El verano sin hombres Hustvedt problematiza sobre la vida, el amor, el abandono y la soledad, sobre la familia, el matrimonio y la amistad, presentando una novel exquisita , ágil y emocionante, que mezcla la narrativa con el ensayo, el que introduce a través de los recuerdos de Mia, pasando por temas tan fascinantes como la naturaleza humana, el arte y la literatura. Es, sin lugar a dudas, una gran novela.

 

 

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