Shakespeare, un imperdible de todos los tiempos

William Shakespeare es, sin duda, el dramaturgo más conocido del mundo, y no gratuitamente es el símbolo del canon occidental. Revisemos su última obra, La Tempestad, con la que se despide de las tablas.

Si bien William Shakespeare no vive en nuestros tiempos, sino más bien varios siglos atrás, no hay nadie que no haya leído alguna de sus numerosas obras, interpretadas en teatro en reiteradas ocasiones, y llevadas también al cine, ¿habría pensado Shakespeare, 400 años atrás, que hoy lo seguiríamos leyendo, viendo en teatro y en películas?

Si bien la historia de Shakespeare es difusa, se sabe con seguridad que nació en 1564 en Reino Unido y murió antes de cumplir 52 años. Respecto de su obra, fue actor, poeta y dramaturgo, por lo que su fama y reconocimiento trasciende fronteras geográficas y temporales. Sobre sus escritos existen muchas versiones, investigadores, y departamentos completos de estudios sobre su obra aún no logran ponerse de acuerdo respecto a versiones definitivas.

Shakespeare

Foto: El Mercurio

No hay nadie que no haya leído alguna de las numerosas obras de Shakespeare.

Los invito a navegar en La Tempestad, la última creación de Shakespeare, su despedida (prometo publicar otras obras, se aceptan sugerencias) en la cual, con tono humorístico y genial nos muestra la vida de Próspero, Duque de Milán que es víctima de la usurpación de su título nobiliario por su hermano Antonio, un hombre desmedidamente ambicioso.

Es entonces Próspero llevado junto a su hija Miranda a una isla, donde son abandonados a su suerte, teniendo Próspero sólo sus libros, que el consejero del Rey de Nápoles le ayudó a ocultar en su exilio. Próspero es un hombre muy letrado -ahí radica la importancia de sus libros para él- y gracias a su conocimiento, logra hacer magia y encantamientos. Un recurso recurrente en las obras de Shakespeare son los espíritus, hadas, dioses y seres sobre naturales, y es este también el caso, por lo que Próspero, gracias a sus conocimientos libera a Ariel, un espíritu que le obedece y lo ayuda en sus encantamientos. En la isla también se encuentra Calibán, hombre nativo al que Próspero somete y quita la libertad, tratándolo como un esclavo para servirle a el y a su hija, además de tener que cuidarlos de todos los peligros de la isla.

La Tempestad ocurre cuando Alonso, Rey de Nápoles (confabulado con el usurpador Duque de Milán), Antonio (hermano de Próspero y usurpador del título), Ferdinand (hijo del Rey de Nápoles),  Gonzalo (consejero del Rey, el mismo que ayudó a Próspero con sus libros) y compañía están navegando y en pleno océano y los atrapa esta tempestad, que ha sido, ni más ni menos, que preparada por los poderes de Próspero y la ayuda de Ariel.

Próspero reúne a todos los personajes en la isla, donde han naufragado para reconocerlo como el verdadero Duque de Milán y así poder regresar a Europa. Próspero lo que busca es el arrepentimiento de quienes lo traicionaron, para perdonarlos. Dentro de sus planes está el matrimonio entre su hija Miranda y Ferdinand, el hijo del Rey de Nápoles, para así perpetuar la monarquía.

Varias son las sorpresas que nos guarda Shakespeare en esta obra, que con tono de comedia deja vislumbrar algunos tópicos no menores, como el colonialismo; la situación de Próspero, que llega a una isla desconocida en la que esclaviza a su habitante, nos muestra una conducta explícita mente colonialista, a esta situación le sumamos el nombre del esclavo, Caliban, que es un anagrama de caníbal, debido al desconocimiento de las tierras por colonizar. Está presente también el Eurocentrismo, Próspero dirige su discurso a su querida Europa, en la que ve su esperanza y salvación.

Es William Shakespeare un autor infaltable, que también tiene su lugar en La Guioteca.

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