Una vez Argentina de Andrés Neuman, futuro de familia

Esta obra es la historia familiar de Andrés de Neuman, una biografía colectiva que obedece a sus recuerdos y anécdotas de su familia.

Andrés Neuman, escritor argentino nacido en 1977 nos sorprende con Una vez Argentina, novela autobiográfica que en 2003 fue finalista del Premio Herralde de Novela.

Una vez Argentina, es la historia de la familia de este joven autor, en su autobiografía pero  es también una biografía familiar, colectiva.

Andrés Neuman

Foto: El Mercurio

Todo comienza con una carta de su abuela Blanca, la madre de su madre “Cuento con una carta y una memoria asustada. Una carta de mi abuela: blancas las páginas, con los reglones levemente azules, y Blanca también ella. La memoria asustada es la mía, aunque no me pertenece sólo a mí. Su miedo es el de siempre: el de desaparecer antes de haber hablado” Esta carta es el punto de partida para la narración en primera persona de la familia de Neuman. De toda su familia, la familia de su padre, y la familia de su madre. De sus bisabuelos o tal vez de sus tatarabuelos “Mi bisabuelo paterno Jacobo, o quizá su padre, o quizá su abuelo…

Este recorrido comienza con un viaje al pasado “Me dispongo a viajar de espaldas ¿Se volverá más veloz todo, mientras tanto?”  Este viaje entre pasado y presente (el momento en el que escribe, que ya hoy es pasado), sin un orden temporal claro, que comienza en Europa, de donde vienen sus ancestros, y termina en Argentina, mezcla las historias de abuelos, bisabuelos, tíos abuelos, padre, madre y propia de Neuman en la voz de éste último, quien puede viajar desde los comienzos de 1900 a finales del mismo siglo, desde la historia del zeide Jacobo a los propios días de Neuman en el colegio, la heladería o en casa con sus padres. El fondo de la narración es complementado por el fútbol que traspasa generaciones y también hechos sociales y políticos, que marcaron a Argentina, y a la familia de Neuman durante las idas y venidas de este relato.

La narración se mantiene siempre en primera persona, es Andrés Neuman quien nos relata los hechos, pero es también él, quien al final de algunos capítulos se dirige en segunda persona a alguno de sus abuelos, tíos o amigos, los interpela, busca cerrar una conversación que tal vez nunca existió. La narración es cercana y cotidiana, que muestra realidades e intimidades de una familia compuesta de inmigrantes, en la que el exilio, el arraigo y el sentido de pertenencia están siempre presentes.

En Una vez Argentina, Neuman narra anécdotas vividas por él mismo y muchas otras vividas por sus familiares, dichas anécdotas fueron contadas a Neuman, o investigadas por él. Al comienzo, la carta de su abuela Blanca está incompleta, y Neuman decide completarla con la historia familiar que narra en el texto “Ahora tengo una carta y una memoria menos asustada. La carta es de mi abuela Blanca, y era la carta de su vida. Yo le debía completársela desde el mismo momento en que la leí”. El eje que mueve a Neuman es la memoria familiar, es el cuidado de trascender con la historia, que ésta quede plasmada. La necesidad de la trascendencia puede venir del origen de la familia, estos inmigrantes, que han llegado a Argentina por motivos violentos como la guerra, que agradecen al país que los acogió y buscan el arraigo, recuperar las raíces que ellos o sus antepasados dejaron en Europa.

El miedo que experimenta la memoria de Neuman se puede interpretar como el miedo a la ausencia de la trascendencia, del legado familiar. Es por lo mismo, tan significativo el árbol que planta Andrés junto a su abuelo Mario, hecho que se reitera durante el relato y Neuman lo elige para finalizar el relato, dejando en el capítulo anterior una frase igualmente significativa “Oíd, mortales, el grito sagrado. La memoria es futuro, gozne sano”. A lo largo del texto, la memoria de Neuman pierde el miedo, pasa de ser al comienzo una memoria asustada para terminar como una memoria menos asustada que ha revisado y revivido la historia y memoria de su familia. El miedo de la memoria entonces, lo podemos ver como miedo a la ausencia de futuro, ya que como está señalado en la cita anterior, la memoria es futuro, es trascendencia, es el árbol plantado por Neuman con su abuelo Mario.

Una vez Argentina comienza con la llegada a Argentina de los antepasados de Neuman, y termina el relato (en términos histórico familiares) con el abandono del país por parte de Neuman junto su hermano y sus padres. En el relato está presente la movilidad dentro de Argentina, familiares que de Buenos Aires se van al campo y luego vuelven a la capital, así como también movimientos dentro de Buenos Aires, cambios de un barrio a otro. Neuman deja la que fue una vez la tierra de las nuevas oportunidades en busca de una nueva tierra, con nuevas oportunidades, dejando la tierra que recibió a sus antepasados, para terminar con una nueva tierra, más de 100 años después, en “Granada, mayo de 2003”

Otro tema siempre presente en todas las generaciones es el amor por el arte, por la música y la pintura, lo que hace que no sea de extrañar, que de una familia tan vinculada al arte Neuman después de una rebeldía literaria, seguida de un asombro y casi adicción por la misma terminara siendo escritor.

Los temas sociales, como el fútbol o la política están presentes en todas las familias, y en todas las generaciones, mientras que los temas como la memoria familiar, el arraigo a un país y el arte son temas que marcan constantemente la narración, que dan un sentido y que terminan de modo cerrado, como un círculo que vuelve a empezar.

Sobre la advertencia realizada por Neuman antes de comenzar el relato “Todos los personajes reales de esta novela aparecen como ficciones. Todas las invenciones que hay en ella quisieran parecer probables” ¿por qué los personajes reales aparecen como ficciones? Puede ser, porque al recrear la historia de su familia, Neuman se guió por la historia de la historia, porque la imaginación le jugó una trampa o porque el lenguaje no puede expresar la realidad tal como ocurrió. La segunda parte de la advertencia en cambio, menciona las invenciones que quisieran parecer probables, y creo que se puede interpretar como los asuntos pendientes que le quedaron a Neuman con su familia, como cuando le habla a su abuelo Mario: “Te conocí poco, Mario. Te recuerdo bien. Con el tiempo, cada vez mejor (…) Todos necesitamos un abuelo, así que insisto en escribirte”

Esta autobiografía llena de personajes, espacios temporales y situaciones cumple finalmente con el deseo de Blanca, la abuela de Andrés, que es mantener la memoria familiar y hacerla trascender.

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