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Crisis de la WWE, el problema está en el libreto

No es misterio para muchos que la WWE está hace un buen tiempo en crisis. Algunos hablan de la falta de talento, pero éste sobra. El problema está en los libretistas.

Hace unos días leía un artículo que hablaba de John Laurinatis y como muchos lo sindican como responsable de la falta de talentos en la WWE.

La crítica me pareció injusta, ya que Laurinaitis en su rol de Senior Vicepresident of Talent Relations tiene la misión de conseguir potenciar luchadores, algo que no se ha hecho, pero la falla principal no está en la falta de push de personajes, sino en como se les da el empujón, algo que claramente cae en el proceso creativo que deriva en un libreto.

Si repasamos que luchadores tienen potencial para llegar a ser estrellas de la WWE nos encontraremos con nombres como Alberto del Río, Jack Swagger, Dolph Ziggler, Daniel Bryan, R-Truth, Kofi Kingston, Ted DiBiase, Zack Ryder, The Miz, Wade Barrett, Sheamus, Santino Marella y Cody Rhodes entre otros. Todos talentosos con sus matices, ya sea como luchadores, tal como performers.

Fuente: WWE

El punto es cómo se han elevado a estos perfiles, y es ahí donde nos encontramos con que más que empujados, han sido enterrados ante figuras como Randy Orton o John Cena dejando poco y nada de credibilidad en sus personajes a ojos de la audiencia.

Lamentablemente la WWE no capitalizó el principal activo que implica el no tener competencia fuerte, éste es el poder liberarse del efecto ráting y dedicarse a sembrar un buen roster con el fin de estar fuerte al momento que una división le dispute la hegemonía.

En el Attitude Era la empresa de Vince McMahon le llegó a competir la audiencia a la NBA y la NFL, algo impresionante e impensado. Claro, tenían a figuras como el Undertaker, Stone Cold Steve Austin, Triple H y La Roca que no brillaron gracias a sus talentos desorbitantes (que todos tienen por cierto), sino que gracias a storylines que fueron innovadores, creativas y rupturistas en su momento, lo cual derivó en que la WWF se transformara en un fenómeno de masas.

Hoy dicha realidad está lejana, y el proceso creativo que deriva en un libreto se limita a complacer a la audiencia fácil con recursos que son a lo bajo tontos como es crear a un súper hombre que barre con todo talento que tenga adelante al punto de dejarlos como objeto de risa.

La creatividad implica dosis fuertes de riesgo y eso es lo que precisamente le falta a la WWE hoy, riesgo.

A su vez falta independencia, cada decisión que se toma pasa por la venía de Vince McMahon en calidad de dueño de la empresa, por ende, cada proceso creativo se toma con el derecho a veto de alguien que está constantemente mirando la billetera.

Cuando en el año 2002 debutó Brock Lesnar en el main roster de la WWE barriendo con todo aquel que estaba a su alcance, la fórmula fue un éxito rotundo ya que hubo un genio creativo como Paul Heyman detrás de cada paso de ese storyline que terminó graduando a Lesnar como un grande de su época. La decisión fue arriesgada, sacar un campeón en 4 meses y hacerlo creíble, pero se logro con legitimidad.

Esto contrasta cuando se ve como a un Alberto del Río se le sepultó luego que la empresa invirtió mucha exposición en quien debía ser la próxima figura, el ráting no lo acompaño en su reinado (¡de 3 semanas!) y eso le valió perder el título a manos de John Cena. No hubo paciencia, tampoco sentido del riesgo.

El punto es que da lo mismo contar con un roster plagado de figuras mientras no se haga un proceso de libreto inteligente, osado e independiente, algo que Stephanie McMahon y Michael Hayes en su rol de responsables del booking no han entendido y al parecer no van a entender.

El problema no está en los talentos, está en el libreto.

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