¿Cómo fomentar la inteligencia emocional en nuestros niños?
- Constance Haemmerli, psicóloga clínica – Aporte para Maternidad
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El primer paso tiene que ver con ser consciente de las emociones, es decir, prestar atención y sintonizar con los sentimientos de su hijo. Entienda que las emociones son una parte natural y valiosa de la vida y no hay unas que sean mejores que otras, ya que cada cual cumple una función.
El paso siguiente consiste en conectarse con la emoción de su hijo, sin intentar anularla o ignorarla, por muy difícil que nos resulte. Vea los momentos emocionales como oportunidades para la enseñanza de sus niños, reconociendo sus sentimientos y animando a su hijo a hablar de ello. Si usted no da un espacio para que los niños puedan expresar sus emociones, será difícil poder aprender de ellas y, más aún, regularlas. Conectarse con las emociones de sus hijos permite ayudarlos a sentirse entendidos y esto disminuye el estrés, evitando que emociones negativas se traduzcan, además, en malos comportamientos.
El tercer paso consiste en escuchar a su hijo con empatía, es decir, respetando sus sentimientos y dedicándole tiempo para escucharlo con atención. Demuéstrele a su hijo que usted entiende lo que está sintiendo, evitando minimizar, juzgar o criticar lo que siente.
El cuarto paso consiste en nombrar las emociones de su hijo, para lo cual debe identificar, reconocer y diferenciar cada una de ellas. Una manera de hacerlo es identificar la emoción que su hijo está experimentando, en vez de decirle a su hijo cómo debe sentirse. Nombrar las emociones ayuda a calmar a un niño. Dé un buen ejemplo al nombrar sus propias emociones y hablar de ellas. Ayude a su niño a desarrollar un vocabulario para los diferentes sentimientos.
Por último, es importante no olvidar que cuando los niños experimentan emociones negativas, pueden tener comportamientos poco adecuados, por lo que es el deber de los padres corregir ese mal comportamiento y establecer límites claros, pero dejándole claro que lo que estuvo mal fue cómo actuó, no cómo se sintió.
Cuando los niños se porten mal, ayúdelos a identificar sus sentimientos y explicar por qué su comportamiento fue inapropiado y de qué manera puede actuar distinto en una próxima oportunidad. De esta forma, estaría realizando el último paso para lograr un adecuado aprendizaje socioemocional, que consiste en encontrar buenas soluciones. Así, nuestros hijos no sólo entenderán qué están sintiendo; también encontrar soluciones alternativas a lo que les está pasando a partir de cómo se sienten.
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