Inicio » Maternidad » Equipo

Tolerancia: El rol clave que juegan todas las madres

Siempre he creído que los cambios parten por casa, que somos las madres y padres quienes debemos enseñarles a nuestros hijos qué es la tolerancia.

Cuando escuchaba el caso de Daniel Zamudio y el atroz acto que realizaron contra su persona, solo por la condición sexual de éste, pensé en las distintas aristas que esto trae consigo, pensaba en sus padres, en su familia, en su entorno, pero también en la familia de estos hombres que golpearon a Daniel aludiendo a una “limpieza social”.

Tolerancia

Foto: Agencias

Los niños y niñas, y en especial los bebés, no hacen diferencias.

Siempre he creído que los cambios parten por casa, que somos las madres y padres quienes debemos enseñarles a nuestros hijos qué es la tolerancia, la no discriminación negativa (porque hay que estar de acuerdo que la diferencia existe y muchas veces debe ser hecha dentro de parámetros aceptables), que somos diferentes, pero iguales a la vez, somos nosotras quienes tenemos esa dura labor desde el embarazo para llegar entender que el ser humano que viene en nuestro vientre es igual que el hijo de una pobladora de campamento, que el hijo de una gerente o de una estudiante, todas somos iguales: somos madres.

Nuestros hijos viven el mismo proceso biológico de formación dentro del útero materno y se desarrollan dentro de los mismos parámetros que todos los bebés, no hay distinciones.

Un mismo proceso

Vivimos la maternidad desde distintos estadios, pero llegamos al consenso que vivimos el mismo proceso, muchas veces con las mismas penas y las mismas alegrías, con los mismos miedos, que nos llevan a querer compartir esto.

En el tiempo, vemos como las sociedades cambian, las personas también, pero somos nosotras las madres (y sí, también los padres) quienes tenemos el rol fundamental de educar a nuestros hijos e hijas para que sean ciudadanos del mundo, mejores personas y no personas intolerantes que no aceptan que el otro puede ser distinto o puede pensar distinto.

Los niños y niñas, y en especial los bebés, no distinguen si es negro o es blanco, si tiene o no tiene plata, si es o no su hermano de sangre, ni siquiera distinguen si el color de pelo es más o menos claro, pero a la hora de jugar son todos iguales, no hacen diferencias por etnia, estrato socioeconómico ni mucho menos.

Quisiera terminar este artículo señalando que todos somos iguales dentro de nuestras diferencias, y cuando entendemos ese proceso de aceptar que el otro puede ser distinto a mí, y que también es válido, entendemos de qué hablamos cuando lo hacemos de la tolerancia.

Más sobre Maternidad

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X