Cinco veces en las que quisiste pedir “dímelo bonito”, pero chocaste con la realidad
Guía de: Millennials
Los entendidos en comunicación saben que muchas veces se puede decir un mismo mensaje, pero la forma en que éste se entrega puede marcar la diferencia. El viral que conocimos la semana pasada (que finalmente terminó siendo una actuación y no fue en serio) en donde una mujer pidió matrimonio y exigió que su respuesta fuera de otra manera me hizo pensar en todas aquellas veces que me hubiese gustado pedir que una noticia poco agradable, me la dijeran de una manera más bonita y así no salir tan dañada.
Estas son cinco veces en las que quisiste pedir “dímelo bonito”, pero chocaste con la realidad:
Cuando no tienes cupo en tu tarjeta: Estás en la multitienda, comprándote esa oferta de $ 15.990 que antes costaba $30.000, una gran oportunidad que no puedes perder. Vas a pagar y de repente la máquina suena y dice “rechazada”, pasas de nuevo la tarjeta, “debí poner mal la clave” dices con una risa nerviosa… PAF, de nuevo ese bip. Intentas una tercera vez, es en vano y es ahí cuando el vendedor dice tu sentencia, “no tienes cupo”, sientes un balde de agua fría recorrer tu cuerpo y recuerdas que tu deuda no se pagará hasta en tres vidas más.
Te enteras que tu ex ya encontró pareja: No importa si te lo cuenta personalmente tu ex o un amigo, cualquiera de las dos formas es igual de dolorosa. No se trata de tener sentimientos aún involucrados, sino que es tu ego el que sale dañado.
“Tienes que adelgazar”: Esto te lo pueden decir en distintos contextos, cuando tienes una evaluación médica, en el gimnasio y peor aún si eres mujer, cuando ese pantalón regalón ya no te cruza. Es cierto, lo comido y tomado no te lo quita nadie, pero cuando escuchas esa frase, sabes que ya has cruzado el límite de la “buena vida y la poca vergüenza” y pasaste al punto de “suelta ese churrasco y cerveza, que la grasa ya no cabe en ti”.
Tu cartola mensual de la AFP: ¿Alguna vez has visto lo que tienes ahorrado de los años que llevas cotizando? Es cierto, causa depresión cuando te das cuenta que lo tienes apenas alcanza para un auto pequeño con un motor 1.6 y, si es que tienes suerte, del año.
“Ya no estás en edad de…”: Te lo dicen cuando al otro día de un carrete, tu cuerpo está completamente destruido o si sales en la semana, sientes que la jornada laboral se hace un infierno. Has escuchado esa misma frase cuando comentas que el lugar al que fuiste ya no es lo mismo porque dejan entrar a “cabros chicos”. Cada vez que te mencionan que “ya no estás en edad de…” es sinónimo de “estás viejo”.
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