¿Cómo entender a los millennials? Así es esta generación

Son una generación compleja, difícil de entender, a la que muchos miran con recelo.

Guía de: Millennials

Esta semana en la Revista Ya, la periodista Claudia Aldana publicó una columna extensa explicando las complicaciones que le generamos los millennials, al inicio de su artículo reconoce que no sabe si amarnos u odiarnos y la verdad es que la entiendo, porque somos una generación bastante extraña. Y sí, tienes razón, somos una generación compleja que hasta nosotros nos cuesta entendernos, así que decidí responderle sus inquietudes, punto por punto.

Team of creative people taking a break and using computer.

Estamos demasiado conectados al teléfono: No llamamos por teléfono, preferimos wasapear (algún día el concepto será aceptado por la RAE) porque es más fácil, impersonal y menos invasivo y cuando nos da lata escribir, mandamos un audio.

Este desapego se traduce en que solo marcamos un número cuando se trata de nuestros padres, llamamos para pedir comida, reclamar un servicio técnico o en el peor de los casos, alguna emergencia. De lo contrario, los minutos de nuestro plan se hacen eternos.

Nos gusta exponer nuestra vida y no tenemos pudor, ¿cuál es el problema que queramos compartir lo que estamos comiendo o simplemente tengamos un desahogo en Facebook? A veces un like o un comentario, es una forma de interactuar con nuestros pares.Pero estas costumbres que se ven tan banales son adictivas y lo sabemos, lo peor es cuando nos cuesta dejarlas. Porque  si no estamos conectados, no existimos en el mundo y eso es algo que nos angustia terriblemente, sobretodo cuando buscas sobresalir en una sociedad tan exitista.

Necesitamos ser activistas de alguna causa: Según un estudio de Adimark del 2016 sobre los millennials chilenos, la mayoría consideraba que el cuidar el medioamabiente es una de nuestras banderas de lucha. Y cómo no llevarla, si durante los noventa la sociedad en general, se reventó con todo lo desechable, olvidaron cuidar al medioambiente y hoy pagamos las consecuencias del actuar irresponsable de unos pocos.

Tenemos nuestras convicciones y alzamos la voz cuando vemos una injusticia, muchos nacimos bajo la dictadura pero nos criamos en democracia y sabemos que no solo el voto es una forma de manifestación, aunque sea a través de las redes sociales. Y es sobre esto último a lo que me quiero referir, pues si bien muchos no hacen más que escribir un hashtag, resulta que convocatorias como #niunamenos o la manifestación en contra de Barrancones hace un par de años atrás, nacieron detrás de un computador.

No nos conformamos en el trabajo fácilmente: Crecimos viendo a nuestros padres llegar cansados a la casa, quejándose por un trabajo que no les gustaba y con poco ánimo de querer compartir con nosotros. Esa frustración se tradujo en nuestra  capacidad de decir que no a una pega que nos hiciera sentir miserables, a no quedarnos en el consuelo del tonto “al menos tienes trabajo”, sino que tenemos la valentía de tirarnos a la piscina y cambiarnos cuántas veces sea necesario (incluso dos veces en un año).

No se trata de falta compromiso, ni tampoco de querer todo fácil, sino que buscamos desarrollar nuestras compacidades, sentirnos útiles y por último hacer llevadero una jornada diaria de nueve horas de trabajo. No en vano la canción de “Viernes” de Alex Anwanter  se convirtió en nuestro himno.

El amor en tiempos de internet: No es fácil buscar pareja en los tiempos de redes sociales, no se trata de llegar y subir un par de fotos para mostrar nuestro mejor ángulo, sino que el riesgo de ser rechazados por distintas plataformas virtuales puede ser sumamente dañino para nosotros.

Tinder  puede ser entretenido, algunos tienen la suerte de conocer a sus parejas y otros pasan el rato solamente. Sin embargo la presión de entrar a esta app es más grande lo que puedas imaginar, primero te juzgan por andar buscando pareja de  esta manera, después viene el momento de encontrar tus mejores fotos y finalmente el hay que  interactuar con quien hiciste match. “¿Cómo le digo que nos juntemos sin parecer fácil?” “en verdad le tengo ganas, nada más que eso”?, son algunos de los cuestionamientos que vienen en ese momento.

Y el famoso ghosting, esa cobardía tan grande de cortar una relación sin siquiera darte una razón de por qué no quieren seguir contigo y que te hiere el ego. En este punto, te doy la razón, lo mejor es hablar de frente, de lo contrario el ciclo nunca se cierra.

Los influencers: No nos creemos la publicidad tradicional que vemos en la televisión, insertos en las revistas, escuchamos en las radios o peor aún, la que nos invade cada vez que vemos YouTube. Es que no hay nada más indignante que ver comerciales de toallas higénicas que nos hablen de esos días, nos aburre el jingle de la galleta del momento y no le creemos a Mr. Músculo.

Pero tampoco nos crean ilusos, Alison Mandell con su desatoronillador y Juan Pablo Queraltó limpiando el baño no son nuestros referentes cuando vamos a hacer nuestras compras. Si vamos a hablar de influencers, nombremos a las únicas reinas del negocio: las Kardashian- Jenner, el resto son imitaciones pavrehs. 

En resumen:  Somos una generación compleja, nos dijeron que éramos especiales y que si queríamos, podíamos lograr lo que quisiéramos. Pero lo que no nos advirtieron fue que para eso, había que endeudarse en una universidad y que en algunos casos, los sueldos que ganaríamos no alcanzarían a cubrir el arancel anual de una casa de estudio.

Queremos todo de inmediato, porque sentimos que el tiempo se nos escapa de las manos. En un par de días podemos encontrar una pega nueva y a los meses, surge una posibilidad de irse al extranjero y si no reaccionamos, nos podemos perder todas las oportunidades que siempre quisimos.

No nos asusta la idea de empezar de cero cuántas veces sea necesario, incluso si nos toma la vida entera. ¿Quién dijo que había que conformarse con las cosas tal cómo están?

Los millennials no queremos que nos amen, menos que nos odien, sino que nos entiendan.

 

Más sobre Millennials

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X