Grupo de WhatsApp: La inesperada y trascendental evolución de una simple reunión de amigas

Todos tenemos "ese" grupo de Whats App en donde nos desahogamos. El mío partió con una salida al cine y hoy es mi soporte emocional.

Guía de: Millennials

Son las siete de la mañana y reviso mi celular, media dormida veo que tengo varios mensajes de WhatsApp pero solo uno es el que me interesa a esa hora del día. Desde Madrid Vernita Green  ya nos ha enviado su “reporte diario” al grupo que tenemos con Leonor, ese espacio virtual que durante los últimos meses se convirtió en nuestro soporte emocional este año.

Todo partió con la organización para ir a ver La La Land. Las tres habíamos quedado enganchadas del tráiler así que nos pusimos de acuerdo para ir a verla un día de semana después de la pega. A la salida del cine decidimos que no eliminaríamos el grupo, era necesario seguir haciendo análisis de la trama y sufrir porque la vida es cruel.

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Así pasaron las semanas y en vez de seguir hablando de la película, empezamos a hablar de la vida e incluso nos contábamos cosas que pocas veces nos atrevimos a decir en voz alta. Coincidentemente ambas son piscis y yo escorpión, por lo que congeniamos bien, ellas eran las soñadoras y yo las aterrizaba con mi racionalidad pero a la vez me ayudaban a atreverme a cosas que les tenía pavor.

El nombre del grupo mutó, pasó de ser “La La Land” a llamarse “Divertisiones”, porque necesitábamos un espacio para desahogarnos de todo, en un momento de este año ellas fueron las únicas a las que acudí cuando las cosas se complicaron en mi vida.  No importaba la hora, el tema o incluso si estábamos curaditas, entre las tres empezamos a confidenciarnos nuestros temores, sueños, alegrías e incluso hasta las cosas más superficiales. Con el paso de los meses, la Angie nos avisó que se venía su despedida antes de partir a Inglaterra y ese día, nos dedicó palabras de agradecimiento, diciéndonos que habíamos sido ese apoyo que necesitó en esos momentos complejos, aunque fuera un mensaje o un audio. Y la verdad es que el sentimiento era compartido, porque entre las tres habíamos logrado esa complicidad, de escucharnos y apoyarnos. No era necesario estar presentes físicamente, sabíamos que la amistad era verdadera.

Y así fue como “la Verni”  partió a España, no importaron las horas de diferencia ni la distancia, seguimos con esa química de hablar de todo. En algún momento de estas últimas semanas, hubo un remezón en el plano sentimental de las tres, así que era momento de cambiar el nombre de nuestro grupo y adoptar una nueva filosofía: “Voh dale hueona”, porque ésa es la mejor respuesta que nos damos para todo.

Han pasado nueve meses desde que hicimos ese grupo de WhatsApp y lo que partió como una salida al cine, terminó con una catarsis de lo cruel que es la vida porque no puedes tener el amor y el éxito personal juntos, hoy es una amistad en la que no juzgamos ni cuestionamos. Puede sonar loco, porque hemos compartido pocas veces las tres juntas en el mismo lugar, pero no es necesario. De alguna manera nuestras vidas están conectadas y sabemos que es cosa de tiempo para que volvamos a estar juntas. Y por qué no, nuestra reencuentro tal vez vea sea en Europa mismo, compartiendo una botella de vino planeando lo que serán nuestras vidas.

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