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Desafío de los Dinosaurios, ¿camino a la extinción?

Como reza el refrán "todo tiempo pasado fue mejor" y parece ser que la mítica carrera de MTB "A la Conquista de los Dinosaurios" tuvo épocas mejores. Aquí analizamos las razones de su declive.

Corrí la carrera de mountainbike Desafío Nautika A la Conquista de los Dinosaurios, por primera vez en el año 2005 y era la segunda versión que se realizaba.  Era la época en que todo era camaradería y amistad entre los ciclistas. Fuimos sólo 300 aventureros que se sumaron a una actividad que por una inscripción de sólo $15.000 prometía ser una aventura inolvidable.

El precio incluía el alojamiento en alguna de las residenciales de las termas, la cena comunitaria al aire libre en el Hostal el Rancho, la entrada a las piscinas de los baños termales, una empanada al cruzar la meta y la participación en la más recordada de las carreras que he corrido.

Dinosaurios 2011

Foto Loreto Flores

78, 39 y 16 kilómetros son las actuales categorías.

En esa oportunidad todos nos quedamos a alojar en las termas y al día siguiente comenzaba la mejor parte de la carrera, que era bajar sin la presión de competir, admirando el paisaje cordillerano, las bandadas de loros tricahues y el caudaloso río Tinguiririca. Con el grupo de amigos con el que fui, íbamos parando para fotografiarnos, tomar mote con huesillo, saludar al mítico ermitaño conocido como el Ñaño,  soñando con volver el próximo año y hacer mejores tiempos.  Como dice el refrán: Todo tiempo pasado fue el mejor.

Después de esa segunda versión las cosas cambiaron, al año siguiente la inscripción subió a casi el doble, no incluyó la cena comunitaria, sino que cada uno cenaba en la pensión que contrataba y que pagaba aparte. Los participantes subieron al doble y la carrera comenzó a ser más conocida.

Así las cosas, la carrera pasó de ser administrada por sus creadores, los hermanos Cabello de Nautika, a las manos de Aventura Aconcagua, quienes llegaron con la idea de convertir este desafío en el de mayor convocatoria de ciclistas, lo que obviamente implicaba despersonalizarla, comercializarla y que perdiera su carisma.

Dinosaurios 2011

Foto Francisco Ibarra

Partida en la Plaza de San Fernando

Llegó un peak hace unos dos años en que la carrera reunió a cerca de 2.500 ciclistas, justo el año en que por problemas con los proveedores, la tricota que incluye la inscripción no llegó. De ahí en adelante, los participantes bajaron hasta llegar este año a menos de 1.200 participantes.

Incluso el año pasado hubo un fallido intento de un grupo de ciclistas de realizar una carrera paralela, lo que lamentablemente no fructificó.

¿Qué cosas cambiaron en estos años?   Todo y no exagero.

Partamos por lo básico, la inscripción de $15.000 que incluía tooooodo, pasó a los actuales $36.000 que no incluyen nada, o casi nada, salvo la tricota, el número de carrera y la medalla por participación al cruzar la meta.

La antigua categoría única de 78 kilómetros, se dividió en medio Desafío de 39 kilómetros (y una inscripción de $39.000) y Desafío familiar de 16 kilómetros (ídem pago).

Dinosaurios 2011

Foto Francisco Ibarra

La ruta es en su mayoría por camino de tierra.

La pensión en las Termas del Flaco, la entrada a las aguas termales y el bus de bajada (si no quieres pedalear), hay que pagarlo aparte. Como ya casi nadie se quiere quedar arriba alojando, pues las pensiones están cada año más caras y la calidad sigue siendo la del primer día, muchos autos suben a buscar a los ciclistas, por lo que el camino durante la carrera está plagado de camionetas, buses y 4×4 que hacen comer polvo a los deportistas durante todo el trayecto.

Antes el Ejército participaba activamente en esta carrera y prestaba sus camiones para transportar el equipaje de los deportistas, sus instalaciones para dejar los autos e incluso para alojar el viernes previo. Su banda musical despedía a los ciclistas cuando pasaban fuera del regimiento, hoy ya nada de eso queda.

Años atrás participaban varios ciclistas elite, en el último tiempo ya casi ninguno asiste, salvo este año que el campeón fue el premiado Cristóbal Silva, quien ni siquiera se quedó a la premiación de su primer lugar y bajó rápidamente.  Y eso que hace unos cuatro años alojé en la misma pensión “Huella Nevada” con él y su polola de ese entonces la ciclista Daniela Bunzli.

Está claro que todo cambia, pero es necesario recuperar la mística, el cariño y la camaradería de una de las carreras de mountainbike más bellas e inolvidades de Chile.

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