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7 razones por las que siempre es mejor arreglar las discusiones cara a cara y no por WhatsApp

Las herramientas de comunicación instantánea pueden transformarse en un agente que separe a las personas.

Guía de: Mujer

Los tiempos modernos han traído muchas nuevas formas de relacionarse en pareja y entre ellas la más utilizada es WhatsApp, pero los especialistas advierten que se debe ser muy cuidadoso a la hora de utilizar la App para vincularse con otros, especialmente cuando se trata de discutir.

Según recoge el sitio argentino Entremujeres.com, los expertos en relaciones recomiendan no hablar temas clave o iniciar discusiones por las redes de mensajería instantánea, ya que las personas responden de otra manera al utilizar esas herramientas. Acá van las siete razones por las que más vale no discutir usando estas aplicaciones:

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Cuando usamos whatsapp estamos más ansiosos: el ocupar aparatos electrónicos nos pone más ansioso, estamos en un estado de alerta permanente y eso, entre otras cosas hace que respiremos distinto, no actuamos pausadamente y, como si fuera poco, al estar en medio de una discusión multiplicamos esta sensación de agitación.

Dejamos registro de las conversaciones: ¿quién no ha revisado tiempo después una pelea guardada en el archivo del chat? Y es que si bien esa herramienta nos permite llevar registro de cosas buenas y cosas malas, en general (no sabemos por qué) la usamos sólo para cosas malas.

No confiar en los dobles tickets o los “en línea”: si bien se supone que el celular nos informa en tiempo real si un mensaje fue leído no o si la persona se encuentra “en línea” lo cierto es que no es raro que se produzcan desfase y que si bien nos parezca que la persona ya recibió nuestro mensaje, puede ser que no sea así. O incluso que ni siquiera esté en línea (a quién no se la ha quedado el celular “abierto” alguna vez).

Falta la otra “comunicación”: una mirada dice más que mil palabras, aunque suena cliché la frase es tan cierta que una de las falencias que produce la comunicación por vía electrónica es justamente eso, lo que rodea a los dichos. Por esta causa se pierde mucha información valiosa respecto a lo que le ocurre a la otra persona (o a nosotros mismos) durante la conversación.

Hay personas que simplemente odian comunicarse a través de redes sociales o sistemas de mensajería instantánea: no son pocos los que continúan prefiriendo el contacto cara a cara, el abrazo, un saludo espontáneo, las charlas de café. Ellos dejan el teléfono móvil arrumbado o lo utilizan para momentos especiales: emergencias o avisos urgentes. Ni intentemos whatsappear con ellos.

Si no te responde, está ocupado(a): la mayoría de las personas no responden de inmediato a los mensajes porque están ocupados (incluso, aunque los hayan leído). Caer en especulaciones acerca de lo que hace o no hace el otro es una de las indeseables consecuencias de la era digital. Tal vez no es que no te quiere, ni dejó de tenerte en cuenta, hay otras opciones.

No discutir “grandes temas”: muchas veces nos gana la ansiedad y es probable que “no podamos esperar” de llegar a casa o a encontrarnos con la otra personas para darle una buena noticia o, peor aún, para discutir. Sin embargo, con ello nos perdemos la gestualidad, las reacciones espontáneas y todo lo que rodea a la comunicación cara a cara, que siempre dice algo más que las palabras.

 

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