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El hallazgo de una chilena podría cambiar el tratamiento del cáncer

El entrenamiento de fuerza podría ayudar a prevenir la recaída del cáncer de mama al activar mecanismos genéticos.

Guía de: Mujer

La kinesióloga Macarena Artigas se planteó una pregunta precisa para comenzar una investigación: ¿qué le ocurre al cuerpo de una mujer sobreviviente de cáncer de mama cuando entrena fuerza de manera sistemática? Luego de investigar encontró mucho más que la respuesta a ello: abrió  una puerta para evitar el retorno de la enfermedad.

Artigas estudió a 24 mujeres posmenopáusicas, 11 de ellas con antecedente de cáncer de mama. Durante 12 semanas sometió a todo el grupo a entrenamiento de fuerza. A nivel físico,  ambos grupos obtuvieron mejoras comparables en masa muscular, función física y resistencia. Pero fue en el plano molecular donde apareció el hallazgo que hace que el trabajo sea revolucionario.

Las mujeres con historial oncológico presentaron una mayor expresión de microARNs supresores de tumor: moléculas que regulan la actividad genética y que, en este caso, se encargan de silenciar los oncogenes, aquellos genes vinculados directamente al desarrollo y proliferación del cáncer. Dicho de otro modo, el ejercicio de fuerza activó en aquellas que habían sufrido cáncer mecanismos biológicos propios del organismo que podrían reducir el riesgo de que el tumor reaparezca.

Macarena-Artigas-Arias

En un país donde se diagnostican cerca de 5.640 nuevos casos de cáncer de mama al año, y donde la recurrencia sigue siendo uno de los mayores temores de las pacientes y sus familias, ese dato no es irrelevante.

El reposo como enemigo silencioso

Durante décadas, el paradigma dominante indicaba que las pacientes oncológicas debían descansar. La quimioterapia agota: genera fatiga, debilidad muscular, pérdida de energía y deterioro del ánimo. El instinto familiar y muchas veces el propio entorno médico empujaban hacia la inactividad.

Sin embargo, Artigas advierte que permanecer sedentaria acelera la pérdida de masa muscular, lo que incrementa la toxicidad del tratamiento, prolonga la hospitalización y empeora el pronóstico. El músculo no es solo estructura: es un tejido metabólicamente activo que, cuando se trabaja, responde con cambios que van mucho más allá de la fuerza física.

Los hallazgos de esta kinesióloga de la UFRO cobran especial relevancia dado que la tasa de supervivencia del cáncer de mama en Chile supera el 90%, un logro que ha desplazado el desafío médico hacia la calidad de vida y la prevención de recaídas. En ese escenario, esta investigación  reposiciona al entrenamiento de fuerza, históricamente asociado al deporte o la estética, como una herramienta clínica concreta, accesible y de bajo costo.

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