Inicio » Mujer »

Impermeables livianos: La moda que se adapta al fenómeno del niño

Descubre las tendencias 2026 en telas ligeras y transpirables para enfrentar las lluvias con temperaturas inusuales sin renunciar al estilo ni a la comodidad.

Guía de: Mujer

El último tiempo, especialmente en la zona central del país, el clima se ha vuelto impredecible y el clóset debe adaptarse a esa nueva realidad. Con lluvias que llegan acompañadas de calor, el abrigo pesado cedió terreno a los impermeables ligeros y transpirables.

Durante años, la lluvia en Chile era sinónimo de frío. Había que abrigarse para hacer frente a las bajas temperaturas que acompañaban el agua y que se agudizaban una vez que pasaba la tormenta. Eso ha cambiado en el último tiempo. Hoy caen chubascos con el aire tibio, y quien camina a la oficina bajo la llovizna descubre que el problema no es el agua que llega desde afuera, sino el calor que se acumula adentro.

Impermeables livianos

¿Cómo vestirse para este fenómeno climático? La respuesta de la moda está en los materiales. Los modelos más funcionales apuestan por nylon o poliéster livianos con un acabado repelente al agua, conocido como DWR, y por membranas técnicas en lugar de recubrimientos plásticos. Los forros de malla o la ausencia total de forro térmico completan la fórmula. El PVC o el vinilo protegen, es cierto, pero suelen ser calurosos, rígidos y poco transpirables.

Ya no se trata de llevar tacos ni de ponerse algo que parezca sacado de una excursión de trekking. La tendencia de 2026 llega con aliados estéticos. Los cortes *cropped* o los modelos midi cortos cubren lo justo y combinan bien con pantalones tobilleros. Los cuellos altos y las capuchas plegables protegen sin necesidad de sumar bufandas ni gorros. Las cremalleras impermeables, los botones ocultos y los puños, bajos y cinturones regulables permiten ajustar la prenda según el clima.

En cuanto a los colores, la paleta se amplió más allá del beige y el camel, con verdes, cobaltos, rojos y tonos pastel. Los detalles técnicos se vuelven discretos, por lo que estas prendas se parecen más a piezas de moda que a equipamiento especializado.

Una advertencia, eso sí: no todo lo que desfila sirve para un aguacero sostenido. Revisar el tejido, la membrana y las costuras sigue siendo la mejor forma de no confundir tendencia con protección.

Tampoco hay que olvidar una distinción importante: un producto “water resistant” repele la llovizna o un chaparrón breve, mientras que uno “waterproof” ofrece una barrera más eficaz, generalmente mediante una membrana y costuras selladas. Algunas guías recomiendan, para lluvias urbanas intensas, una resistencia de al menos 10.000 mm y una capucha funcional.

El DWR puede bastar para trayectos cortos, pero no reemplaza una membrana cuando se camina durante largo rato bajo el agua. En el sur, donde se anticipan episodios de entre 48 y 72 horas de lluvia continua desde el Maule hasta Magallanes, esa diferencia deja de ser un detalle técnico.

Más sobre Mujer