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“Caridad Romana”: El viejo mito que retrata los extremos que puede alcanzar el sacrificio femenino

La historia revela un acto extremo de amor filial que marcó el arte europeo y fue retratado por grandes maestros como Rubens.

Guía de: Mujer

Las historias de sacrificio femenino por sus seres queridos abundan, y basta con conversar un poco o ver en la televisión para darse cuenta de lo que una mujer es capaz de, por ejemplo, amamantar a su propio padre.

Aunque la frase suene extraña, eso ocurrió, y es más ha sido inmortalizado por distintas expresiones artísticas como un hecho que muestra claramente los alcances de la caridad.

Documentada originalmente por el historiador romano Valerio Máximo en el siglo I d. C., la historia nos sitúa frente a un drama desgarrador. Luego de ser sorprendido robando una hogaza de pan que le permitiera combatir el hambre, Cimón, un anciano, fue encarcelado y condenado a morir por inanición en una prisión de Roma. A su hija, llamada Pero, se le permitió visitarlo diariamente bajo la condición de no ingresar comida, siendo registrada meticulosamente por los carceleros en cada entrada.

Ante la desesperación de ver a su padre consumirse, Pero decidió mantenerlo con vida amamantándolo secretamente en la penumbra de la celda, utilizando la leche destinada a su propio hijo recién nacido. Fue así como la supervivencia de Cimón se convirtió en un misterio absoluto para los guardias, quienes no comprendían cómo seguía vivo tras meses sin alimento sólido. La sospecha llevó al espionaje: al vigilar la celda, los carceleros descubrieron la escena de Pero amamantando a su padre moribundo.

Sacrificio femenino

Sin embargo, este acto de devoción extrema, conocido como pietas filial - el respeto profundo y amor que los hijos deben hacia sus padres y familia-, conmovió tanto a los jueces que, en lugar de castigar la transgresión, decidieron perdonar a Cimón y liberarlo de inmediato, reconociendo el honor y la virtud heroica de su hija.

La historia ha trascendido el tiempo y se hizo  conocida como “Caridad Romana”, fascinando  a grandes maestros del arte, quienes exploraron el límite entre el tabú y la virtud suprema. De esa manera Pero y Cimón quedando inmortalizados por tres artistas del más alto nivel: Peter Paul Rubens, Lorenzo Pasinelli y Antonio Solá.

Peter Paul Rubens, máximo exponente del Barroco flamenco, inmortalizó este relato en su célebre óleo sobre lienzo titulado Caritas Romana (también conocido como Cimón y Pero), pintado hacia 1612 y que actualmente se custodia en el Museo del Hermitage. En esta obra, Rubens aplica un claroscuro magistral para resaltar la vitalidad y la luz que emana de la piel nacarada de la joven Pero frente a la fragilidad casi cadavérica y macilenta de su padre, capturando con una intensidad única la tensión emocional del acto.

Por su parte, Lorenzo Pasinelli, figura central de la Escuela Boloñesa, plasmó su visión en el óleo sobre lienzo titulado Caritas Romana (o Cimón y Pero), obra realizada hacia 1670 que hoy se conserva en el Museo Nacional de Arte de Oslo. Este cuadro es reconocido por funcionar como un puente artístico entre el clasicismo boloñés y la pintura del siglo XVIII, gracias a su paleta de colores luminosos y matizados que atenúa la dureza del entorno carcelario.

Sacrificio femenino

Otro registro es una escultura de Antonio Solá (Neoclasicismo): su magistral grupo escultórico en mármol de Carrara (1851), actualmente en el Museo del Prado, destaca por una línea clásica que despoja el acto de cualquier voluptuosidad. La frialdad del mármol refuerza la idea de una virtud heroica y despojada de falsa moral.

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