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De semilla a sandía: La tendencia de comparar a tu bebé con frutas en cada etapa del embarazo

Esta práctica se suma a otras más antiguas, como ceremonias japonesas y caminatas indígenas.

Guía de: Mujer

El embarazo es una de las etapas más especiales y transformadoras en la vida de una mujer, y muchas parejas buscan formas creativas y únicas de compartir este proceso. A lo largo del tiempo, y en diversas culturas, han surgido ritos encantadores, originales e incluso inusuales para involucrar a las parejas en la gestación, fortaleciendo los lazos y celebrando juntos la llegada del bebé.

Uno de los más populares y visualmente atractivos es el de comparar el tamaño del bebé con distintas frutas o verduras durante cada mes de embarazo. Esta idea, que en un inicio surgió como un recurso sencillo para comprender el crecimiento del bebé, se masificó gracias a las redes sociales, convirtiéndose en un ritual creativo y cotidiano que muchas mujeres han adoptado para hacer partícipes a sus parejas de este proceso.

El rito consiste en que, mes a mes, la futura madre comparte con su pareja el tamaño aproximado del bebé según la etapa, utilizando una fruta como referencia tangible. En el primer mes, el embrión puede compararse con una semilla; en el tercero, con una ciruela; mientras que en fases más avanzadas alcanza el tamaño de una piña o incluso una sandía. La entrega de la fruta funciona como un símbolo que permite visualizar mejor el desarrollo del niño que está por venir y celebrar juntos cada pequeño avance.

embarazo fruit

En redes sociales, esta práctica ha encontrado un escenario ideal en plataformas como Instagram y TikTok, donde las futuras mamás documentan con fotos y videos este viaje mensual. Tanto es así que se ha convertido en tendencia viral, con hashtags que invitan a miles de personas a unirse, compartir y comentar sus experiencias.

Diversas celebridades internacionales han impulsado su popularidad mostrando sus propias versiones del rito. Figuras como Chrissy Teigen y Jessica Alba han compartido cómo entregan las frutas correspondientes a sus parejas, transformando cada publicación en una celebración pública de la maternidad y la complicidad en pareja.

Más allá del ritual de la fruta, existen otras tradiciones creativas para involucrar al padre durante el embarazo. En Japón, por ejemplo, se practica el “Anzan Kigan”, una ceremonia en la que ambos rezan por un parto seguro y saludable, participando juntos en meditaciones, oraciones y ofrendas.

En comunidades indígenas de América Latina, en tanto, se realizan las llamadas “caminatas del embarazo”, salidas al aire libre acompañadas de música, cantos y danzas que simbolizan la travesía compartida hacia la maternidad y la paternidad. Estas prácticas refuerzan la conexión con la naturaleza y promueven la participación activa de los futuros padres en el cuidado y respeto de la gestación.

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