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Del incendio de Triangle a la brecha digital: Por qué la lucha de las mujeres sigue vigente a más de un siglo

A más de 100 años del hito que dio origen al 8M, las mujeres aún enfrentan brecha salarial, digital y nuevas formas de violencia.

Guía de: Mujer

Más de un siglo después del incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York —tragedia que en 1911 dejó 146 trabajadoras muertas y se transformó en uno de los hitos que dio origen a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer— las condiciones han cambiado, pero muchas desigualdades persisten. Hoy las mujeres ya no enfrentan las mismas jornadas laborales sin derechos ni puertas cerradas con llave, pero sí conviven con otros desafíos: brecha salarial, desigualdad en el acceso a tecnología, sobrecarga de cuidados y nuevas formas de violencia, incluso en el mundo digital.

A comienzos del siglo XX, las mujeres eran consideradas mano de obra fácilmente reemplazable. Trabajaban más de 14 horas al día, ganaban apenas un tercio del salario masculino y carecían de protección laboral. El incendio de Triangle expuso esa realidad y fortaleció la organización sindical y el movimiento sufragista. Con el tiempo, estas luchas lograron avances clave, como el voto femenino en Estados Unidos (1920) y en Reino Unido (1928), demostrando que la presión colectiva podía transformar estructuras profundamente arraigadas.

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Las décadas siguientes estuvieron marcadas por avances y retrocesos. Durante la Gran Depresión, muchas mujeres fueron obligadas a abandonar sus trabajos para dejarlos a los hombres, pese a que sus ingresos eran esenciales para sus familias. Luego, la Segunda Guerra Mundial volvió a llevarlas a las fábricas y a espacios productivos donde demostraron su capacidad en tareas consideradas masculinas. Sin embargo, tras el conflicto, el retorno de los hombres al trabajo formal empujó nuevamente a muchas mujeres al ámbito doméstico. Aun así, el sufragio femenino continuó expandiéndose en distintas regiones, incluido América Latina, con hitos como el voto de las mujeres en Argentina en 1947.

En los años sesenta, el debate sobre el rol femenino tomó un nuevo impulso. En 1963, Betty Friedan describió en La mística femenina el malestar de millones de mujeres que, pese a vivir en sociedades prósperas, se sentían atrapadas en roles exclusivamente domésticos. Paralelamente, la aparición de la píldora anticonceptiva abrió discusiones sobre autonomía sexual y reproductiva, mientras el feminismo impulsaba la igualdad en educación y trabajo.

Durante los años setenta, el movimiento feminista amplió su mirada hacia temas como la violencia sexual, la desigualdad dentro de la familia y la discriminación estructural. En América Latina, las Madres de Plaza de Mayo se convirtieron en símbolo de resistencia frente a las dictaduras, mientras en Europa surgían los primeros refugios para mujeres víctimas de violencia doméstica.

Un punto de inflexión internacional llegó con la Conferencia de Beijing de 1995, donde se estableció que los derechos de las mujeres son derechos humanos. Desde entonces, muchos países impulsaron leyes y políticas públicas contra la violencia de género y el feminicidio. Sin embargo, nuevos fenómenos también comenzaron a marcar la agenda, como la feminización de la pobreza y el peso desigual del trabajo de cuidados.

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En el siglo XXI, la lucha por la igualdad ha adoptado nuevas formas. Movimientos como #MeToo expusieron el acoso sistemático en distintos ámbitos, mientras Ni Una Menos, surgido en América Latina en 2015, puso el foco en los feminicidios y la violencia de género. En 2019, el colectivo chileno LasTesis llevó al mundo la performance Un violador en tu camino, replicada en marchas del 8 de marzo en distintos países.

Hoy las mujeres participan activamente en la educación, el trabajo y la política, pero la desigualdad no ha desaparecido. Persisten brechas salariales, obstáculos para acceder a posiciones de liderazgo y una carga desproporcionada en el trabajo doméstico y de cuidados. Además, han surgido nuevos desafíos: la violencia digital, los sesgos de género en la inteligencia artificial y las brechas en el acceso a tecnología.

A más de cien años del incendio de Triangle, la historia muestra que los avances han sido reales, pero también frágiles. La conmemoración del Día Internacional de la Mujer no solo recuerda una tragedia laboral, sino que invita a mirar el presente y preguntarse cuánto queda aún por transformar.

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