La mujer que desafió todos los perfiles criminales: La historia de Aileen Wuornos
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- Alejandra Lizana
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En 1991, la policía de Florida detuvo a una mujer que llevaba meses recorriendo las autopistas como trabajadora sexual y que, según su propio relato, mataba a los hombres que la agredían. Su perfil no encajaba en ningún molde conocido. No era la asesina calculadora de las películas ni la víctima pasiva que la sociedad suele imaginar.
Se trataba de Aileen Wuornos, cuyo caso terminaría convirtiéndose en uno de los más estudiados y debatidos de la criminalidad femenina contemporánea. Había nacido el 29 de febrero de 1956 en Rochester, Michigan, con el apellido Pittman. Creció en un entorno marcado por el abandono y la violencia familiar, dejó la escuela a muy temprana edad y comenzó a sobrevivir en la calle antes de alcanzar la adultez.
Fue precisamente ese recorrido de exclusión temprana el que se transformó en una de las claves para comprender lo que ocurrió después. Sin redes de apoyo ni alternativas reales, terminó vinculada a la prostitución desde la adolescencia.
Entre 1989 y 1990, Wuornos mató a varios hombres en distintos tramos de las carreteras estadounidenses. Según la investigación policial, fueron siete los homicidios atribuidos a ella. No obstante, algunos registros periodísticos sostienen que solo seis víctimas quedaron plenamente confirmadas, mientras que una séptima nunca terminó de establecerse con el mismo grado de certeza.![]()
La versión de Wuornos, sin embargo, nunca cambió: aseguró haber actuado en respuesta a intentos de violación o agresiones sexuales inminentes. El tribunal escuchó ese argumento, pero concluyó que no constituía una justificación legal suficiente, por lo que la condena se mantuvo firme.
Décadas de análisis criminológicos y psicológicos forenses han vuelto sobre su biografía en busca de explicaciones. Diversos estudios describen rasgos compatibles con trastorno límite de la personalidad, trastorno de personalidad antisocial y trastorno por estrés postraumático complejo, una combinación que aparece con frecuencia en personas con historias de violencia crónica desde la infancia. Ninguna de estas interpretaciones modifica la responsabilidad penal establecida en el juicio, pero sí obliga a observar el caso desde múltiples dimensiones: en la historia de Wuornos convergen la violencia de género, la exclusión social extrema y el asesinato serial.
Wuornos mantuvo una relación con Tyria Moore, quien finalmente colaboró con la investigación policial. También estuvo casada, durante un breve período, con Lewis Gratz Fell, un dato que suele sorprender a quienes solo conocen la versión cinematográfica de su historia. Su vida inspiró la película Monster y ha sido objeto de numerosos documentales y reportajes de medios como CNN y la BBC.
Fue ejecutada en Florida en 2002. Sin embargo, lo que mantiene vigente su caso en libros, documentales y cursos de criminología no es únicamente el número de víctimas, sino el profundo desafío que plantea a las categorías tradicionales. Aileen Wuornos no encaja por completo ni en la figura de la asesina fría y calculadora ni en la de la víctima indefensa.
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