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Las cinco cosas envidiables de los maridos chilenos que deberían exportarse

Existen algunas prácticas del “homo chilensis” que a muchas feministas pueden parecer “peligrosas”, pero que en el fondo tenían grandes beneficios y, es más, deberían exportarse.

Guía de: Mujer

Hace unos días un taxista me lo decía sin tapujos: “En mi casa me encantaría pensar que mando yo, pero en realidad la que toma las grandes decisiones es mi mujer”. Claro, asentí, porque usted es chileno (ya lo sabré yo que tengo marido argentino).

Esa inocente frase del conductor es para los extranjeros una de las cosas que más le llaman la atención, especialmente a los argentinos.

Hombres Chilenos

Foto: Internet

Y lo que muchos ven como una crítica, para otros nos parece que estas “habilidades” de los chilenos pueden convertirse en una exportación no tradicional, altamente envidiada por las féminas de otros terruños.

La primera es la obediencia. Está bien, algunos tienen menos cultivada esta virtud, pero en general el hombre chileno casado suele subyugarse a su mujer y decir para terminar cualquier discusión: “sí, mi amor”. Las mujeres decidimos en muchos casos hasta la ropa que usará el caballero al día siguiente y aunque en el fondo nos quejamos, a muchas les encanta este poder. Si no, que hablen las que no lo tienen.

El borrarse medio día el fin de semana. No importa si es la mañana del sábado o el domingo, si es para ir a jugar fútbol o para ver a la mamá. La cosa es que los hombres chilenos suelen desaparecer medio día del fin de semana y eso a una le da tiempo para diversas labores: ir de compras, ir a la peluquería, dormir, o en el peor de los casos ir al supermercado, etc.

No meterse a la cocina cuando no lo llaman. La educación machista de nuestra sociedad hace que los hombres chilenos, aunque eso está cambiando, ingresen a la cocina sólo a buscar comida. De ahí que para aquellas que disfrutan el arte culinario esto sea un agrado ya que les permite dedicarse a la preparación de los alimentos sin nadie que esté perturbando la tranquilidad creadora.

No tener idea de electrodomésticos y otros utensilios del hogar. Para muchos chilenos, especialmente de las generaciones anteriores, no había diferencia entre una picadora y un saca jugos (salvo el precio). Mientras que para los que crecieron en otras latitudes no sólo son bien distintas, sino que entre cada producto existen subcategorías que hacen uno mejor que otro, dependiendo el uso que se le quiera dar.

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