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Las cinco cosas más extrañas que se pueden hacer con la placenta tras dar a luz

Por cientos de años ha sido un órgano desechado por las personas después del parto, pero prácticas “modernas” le están dando nueva vida que van desde comerla hasta hacer esculturas con ella.

Guía de: Mujer

En una conversación de mujeres, hace algunos días, hablando del apego materno una de las presentes recordó a Kim Kardashian y sus comentarios al ginecólogo, respecto que quería comerse la placenta después de dar a luz a su hija.

En defensa de la celebrity, hay que precisar que los seres humanos somos de los pocos mamíferos que no ingerimos la placenta una vez terminado el parto, aunque algunos especialistas dicen que esa práctica se debe más que nada al temor de los animales a los depredadores, por lo que borran cualquier rastro de sangre del lugar donde dieron a luz.

Ahora bien, la placentofagia no es la única práctica vinculada a los adultos y al órgano que acompaña a los bebés durante su formación. En las culturales orientales antigüas se acostumbraba enterrar la placenta.

Usos de La Placenta

Foto: Internet

Pizza de placenta.

El árbol más grande

El actor Matthew McConaughey recuerda que durante una estadía en Australia estuvo  en una de esas tribus y vio  que el árbol más hermoso y grande de la localidad, era aquel en cuyo alrededor precisamente se enterraba el mencionado órgano. El mismo guardó la placenta de su hijo durante meses “para ponerla entre orquillas”.

Nosotros ciudadanos modernos no pongamos cara de asco tampoco, porque más de alguna-o debe haber usado  shampoo o bálsamo de placenta, que según los expertos capilares le hace de maravillas al pelo.

Actualmente, también es posible encontrar placenta en cápsulas vitamínicas y no falta quienes postulan que es un órgano subvalorado y que queda “exquisita” en preparaciones culinarias como lasaña, espaguetis, estofado y pizza. Aunque los especilistas dicen que al cocinarla pierde gran parte de su aporte nutricional.

Más audaz aún fue el  diseñador Alex Green quien hizo un osito de placenta porque “estaba muy interesado en por qué las placentas se desechan de forma tan poco ceremonial… Quería provocar un debate sobre las placentas y cómo las tratamos”. Sobre su creación, dijo que “se siente como un osito café de cuero suave”.

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