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Publican emotivo libro con cartas de mujeres recluidas en cárceles chilenas

Muchas de ellas cumplen condenas que invisibilizan sus historias personales.

Guía de: Mujer

En Chile, cientos de mujeres cumplen condenas en cárceles que muchas veces invisibilizan sus historias personales. Más allá de los muros y las rejas, existe un mundo íntimo hecho de recuerdos, dolores y esperanzas que rara vez llega al resto de la sociedad. Ese es justamente el corazón del libro Cartas de mujer desde el Centro Penitenciario Femenino (Editorial Catalonia), una publicación que reúne testimonios en primera persona de mujeres privadas de libertad.

El texto nace de un ejercicio simple pero profundamente revelador: escribir cartas. Reúne un conjunto de relatos que no permiten la indiferencia: misivas escritas por internas que participaron en dos concursos literarios organizados por el Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts (NMWA) y, en la segunda edición, junto a la Corporación Abriendo Puertas. El libro —presentado en una emotiva ceremonia en la sede de Santiago de la Universidad Católica de Valparaíso— materializa una iniciativa que buscó transformar la reclusión en palabra y vínculo.

Tapa-Cartas-de-mujer

Los concursos, realizados en 2015 y 2023, convocaron a 147 y 123 autoras respectivamente. Las participantes enviaron cartas que hablan de maternidad, violencia, arrepentimiento, fe y las pequeñas resistencias cotidianas tras los barrotes. “Todo arte es expresión de libertad”, escribe la historiadora Ana María Stuven en el volumen: la carta, el lápiz y el papel funcionan en la cárcel como puentes hacia lo ausente, una manera segura de decir lo que no se puede expresar en voz alta.

La edición, cuidada en diseño y prólogos, reúne el trabajo colectivo de talleristas, jurados y curadores —entre ellos María Paz Garafulic y Drina Rendic— que leyeron y seleccionaron textos con la convicción de que esas voces interpelan a toda la sociedad. Miembros del jurado como Arturo Fontaine y Lucía Castellón señalan que las cartas revelan heridas sociales profundas: muchas autoras relatan abusos en la infancia, vínculos rotos y decisiones extremas para sostener a sus familias.

Al leer pasajes como el íntimo inicio “Mi querida muerte…”, el lector se enfrenta a una mezcla de tinieblas y luz que atraviesa estas páginas. Cartas de mujer no pretende excusar, sino humanizar: devolver nombre y cuerpo a quienes, aun tras las rejas, escriben para ser escuchadas, ser encontradas y, quizá, encontrarse de nuevo.

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