¿Quién es Kaley, la adolescente que ganó demanda contra Meta y Google?
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- Alejandra Lizana
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Hace unos días, un jurado de la Corte Superior de Los Ángeles, en Estados Unidos, emitió un veredicto sin precedentes, determinando que los gigantes Meta Platforms Inc. y Google (propiedad de Alphabet Inc.) son legalmente responsables por los daños psicológicos derivados del diseño adictivo de sus plataformas, Instagram y YouTube.
Este fallo no solo representa la primera vez que un jurado estadounidense vincula directamente la arquitectura técnica de las redes sociales con el deterioro clínico de la salud mental de un menor, sino que también socava las protecciones legales que han blindado a estas corporaciones durante décadas.
El caso tiene como protagonista a una joven de 20 años, identificada procesalmente como K.G.M. y conocida durante el juicio simplemente como Kaley; pero la disputa no se centró en el contenido específico que ella visualizó, sino en la naturaleza defectuosa y deliberadamente adictiva del código subyacente y las funciones de interfaz de las aplicaciones.
El jurado concluyó que ambas compañías actuaron con “malicia, opresión o fraude”, lo que dio paso a una fase de daños punitivos y otorgó a la demandante una compensación total de US$6 millones. ¿Pero quién es Kaley, capaz de derrotar a estos gigantes? Es una joven que reside en Chico, una pequeña ciudad en el norte de California, y representa a una generación que ha crecido íntegramente dentro de ecosistemas digitales diseñados para capturar la atención humana.
Su historia en el mundo digital comenzó a los seis años, observando de forma pasiva contenido en YouTube; a los ocho años creó una cuenta propia bajo una identidad de edad falsa, y ahí comenzó a cargar su propio contenido. Al año siguiente entró a Instagram, a espaldas de su madre. A los diez años era una prolífica youtuber, sumando entonces más de 240 videos originales.
El testimonio de la joven detalla cómo las plataformas consumían cada faceta de su vida, desde el primer momento al despertar hasta altas horas de la noche, interfiriendo con su higiene del sueño, su rendimiento académico y su capacidad para formar vínculos significativos en el mundo físico.
Un elemento central del juicio fue el análisis del entorno doméstico de Kaley. La defensa de Meta y Google intentó atribuir su deterioro psicológico a una “vida hogareña turbulenta” y a condiciones preexistentes, incluyendo una discapacidad de aprendizaje y el impacto de los problemas de salud mental de su hermana mayor, Keanna, quien había sufrido trastornos alimentarios e intentos de suicidio.
Sin embargo, su madre, Karen Glenn, también co-demandante, testificó sobre sus intentos infructuosos de limitar el acceso de su hija a los dispositivos, describiendo una batalla constante contra el diseño persuasivo de las aplicaciones. A pesar de los esfuerzos de la defensa por señalar la dinámica familiar como la causa primaria, el jurado consideró que el diseño de las plataformas fue un “factor sustancial” en su declive, validando el argumento de que el producto tecnológico agravó o desencadenó sus patologías.
Y es que el daño alegado por Kaley no se limitó a una simple “adicción” conductual, sino que se manifestó en una serie de diagnósticos clínicos y sufrimientos psicológicos profundos que fueron detallados por expertos en adicciones y terapeutas durante el proceso judicial. Así, se determinó que la joven sufrió depresión mayor y ansiedad generalizada, dismorfia corporal y trastorno de la imagen, ideación suicida y autolesiones, además de adicción conductual clínica.
En tal sentido, los abogados de Kaley argumentaron que las afecciones de la joven no eran subproductos accidentales, sino el resultado directo de decisiones de ingeniería destinadas a explotar la vulnerabilidad neurológica de los adolescentes. El concepto de “casino digital” fue fundamental para explicar cómo características específicas alteran la química cerebral, específicamente el sistema de recompensa de dopamina.
Ahora bien, el caso de Kaley G.M. no es un hecho aislado, sino que fue seleccionado como un juicio de prueba o “bellwether” dentro de un litigio consolidado que agrupa a miles de demandantes con quejas similares contra la industria tecnológica. Una batalla que, sin duda, abrirá una nueva etapa en las redes sociales y que, como tantas otras luchas, es encabezada por una mujer y su madre.
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