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Romeo: La estrategia de espionaje que se usó para seducir mujeres a cambio de información

Conquistaban a sus víctimas y luego entablaban estrechas relaciones con el objetivo de conseguir secretos de Estado.

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Con el mismo nombre del galán ideado por el escritor británico William Shakespeare, un agente del órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA) ideó la estrategia Romeo, un cuerpo especial de espías masculinos que enamoraron a las secretarias de la Alemania Federal (RFA).

Según publica el sitio Sputnik citando al periodista Henrique Mariño, el trabajo de los agentes consistía en seducir a las asistentes de los altos cargos occidentales establecidos en Bonn, capital de la RFA, hasta convencerlas de que eran sus amantes fieles e inseparables. Así, durante el noviazgo, seguían las peticiones de revelar la información importante y clasificada que pasaba por sus manos.

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Según el autor, los espías incluso actuaban bajo bandera falsa, es decir, aseguraban trabajar para los servicios secretos de potencias occidentales, lo que no despertaba recelos.

Entre las “víctimas” de este espionaje, el periodista recuerda la historia de Margarethe Lubig, secretaria en el Ministerio de Defensa de la RDA, seducida por un espía danés que se hacía pasar por periodista. En el contexto de la relación, la mujer le facilitó material clasificado con la excusa de que la OTAN estaba ninguneando a su país al privar de información a un Estado miembro.

“En realidad, era un actor de la RDA, Roland Gandt, quien la exprimió durante un cuarto de siglo, obteniendo el jugo tanto del cuartel general de la Alianza Atlántica en Fointenebleau como de la delegación alemana en Roma”, explica el columnista.

Mariño destaca la sofisticación de la puesta en escena: como la católica Margarethe tenía remordimientos y sentía la necesidad de confesarse, la Stasi programó un viaje a Dinamarca para que pudiese purgar sus pecados. Por supuesto, el cura, el jefe y la madre de Gandt eran agentes comunistas, si bien ella se quedó tranquila con la absolución y siguió pasando documentos.

Los espías jugaban con los sentimientos sin importarles las consecuencias, por lo que llegaron a casarse con algunas de sus víctimas en ceremonias auténticas y falsas. Es más, el matrimonio era utilizado como un arma cuando el ‘Romeo’ revelaba o la secretaria descubría su misión o identidad. Como confirmó Herbert Hellenbroich tras dejar el Servicio Federal de Inteligencia (BND), ese chantaje era recurrente: o me pasas información o no hay boda.

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