Síndrome de la impostora: Cuando las mujeres piensan que no son tan buenas como todos creen
Guía de: Mujer
- Alejandra Lizana
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Mujeres que a todas luces son exitosas, generalmente con carreras brillantes y reconocidas por muchos, pero que a la hora de la autoevaluación piensan que no se merecen ese éxito y que tarde o temprano todos se darán cuenta que (a su propio modo ver) son un “fraude”.
Se trata del síndrome del impostor, una afección que impacta principalmente a mujeres y que si bien no aparece dentro de los registros oficiales de enfermedades psicológicas, tiene síntomas bastante reconocibles y podría llegar a tener consecuencias graves.
Además, el tema preocupa especialmente porque es cada vez más frecuente en mujeres que a vista de todos son inteligentes, capaces y exitosas.
Un estudio reciente estudio de la consultora KPMG indica que “el 75% de las ejecutivas afirman haber experimentado este síndrome a lo largo de su carrera profesional”. El problema que agudiza esto es que según los expertos para tratarlo se necesita no sólo de la buena voluntad de la persona que lo padece, sino también se requiere colaboración de los equipos de trabajo donde ellas se desenvuelven.
¿Cómo detectar el problema? Hay ciertos rasgos de la personalidad que pueden dar indicios que una persona padece este síndrome, precisa la publicación MagasIN. Se trata de mujeres con dificultades para aceptar cumplidos o felicitaciones por sus logros; o bien que realizan verbalizaciones negativas sobre sí mismas o sus logros, a los que consideran cuestión de suerte; expectativas de fracaso y sentimientos constantes de inseguridad e incompetencia.
En su libro El síndrome de la impostora: ¿Por qué las mujeres siguen sin creer en ellas mismas? (Ed. Península, 2020) Anne de Montarlot y Elisabeth Cadoche señalan que “cuando sufrimos del síndrome de la impostora, tenemos dificultades para reconocer nuestros logros y competencias. El éxito es una noción diferente, vinculada a la sociedad y al dinero. Tiene muchas definiciones, es subjetivo para el conjunto de la sociedad. ¿No es el éxito nuestro propio propósito en la vida y depende de nosotras definirlo a pesar de la presión de un modelo occidental de éxito? El mensaje de hoy para las mujeres es complejo y provoca culpa: tienen que ser delgadas, madres, profesionales, amables, jóvenes… La lista es interminable. Las mujeres deberíamos seguir nuestros propios objetivos y valores”, esgrimen.

La misma Michelle Obama resumió muy bien el síndrome de la impostara en una entrevista con la Revista Vogue señalando: “El síndrome del impostor es durísimo. Las niñas y las mujeres llevamos tantísimo tiempo escuchando que nuestro sitio no está en el aula, en la sala de juntas o en cualquier espacio donde se toman grandes decisiones que, cuando conseguimos llegar a esos sitios, no paramos de cuestionarnos una y otra vez. Nos sentimos inseguras, no tenemos claro que merezcamos estar ahí. Dudamos de nuestras ideas, de nuestras capacidades y de las razones para estar donde estamos. Incluso cuando somos nosotras las que sabemos más, no podemos evitar hacernos pequeñitas y no afirmarnos con toda nuestra fuerza”.
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