La desconocida y apasionante “Guerra fría” por el Estrecho de Magallanes: Históricos detalles

Hubo una silente "Guerra fría" en torno al Estrecho de Magallanes durante el siglo XVI. Una apasionante historia de exploradores, espías en los mares del sur.

Guía de: Patagonia

Representación de la navegación en el Estrecho de Magallanes.

Nunca más acertado el término de “Guerra fría” para la lucha de potencias que se desarrolló en torno al elusivo, violento y helado Estrecho de Magallanes durante el siglo XVI. El reciente descubrimiento de varios documentos originales nos acerca un poco más a esa historia apasionante y casi desconocida.

Muchos conocen la epopeya del capitán Juan Fernández Ladrillero, en las islas y canales del sur continental. Ahora es posible conocer que una expedición anterior a la suya, bajo el mando de Francisco de Ulloa, fue en realidad la primera en navegar el estrecho. Algo que se mantuvo en secreto durante mucho tiempo. En un detallado informe redactado de puño y letra por el piloto Hernán Lamero Gallego de Andrade, que posteriormente también acompaño a Ladrillero como piloto, se conoce que la expedición de Ulloa llegó a la entrada del Estrecho de Magallanes 52 ° Sur; que entraron en el estrecho y pasaron por ella en cuatro días; que su longitud total era de unas cien leguas; y que él y sus compañeros llegaron con seguridad al extremo atlántico del estrecho. La narración es detallada y exacta y contiene mucha información sobre las direcciones de navegación seguidas, los hitos y los habitantes indígenas de la región.

El informe fue mantenido en secreto durante los azarosos años de la conquista, siendo posteriormente olvidado. Hasta que una reciente donación a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, por parte del bibliófilo Hans Peter Kraus, hombre que coleccionaba manuscritos y documentos históricos, ha permitido conocer y comenzar a desentrañar algunos aspectos de la feroz y silenciosa “Guerra fría” que se produjo en torno al Estrecho de Magallanes en el siglo XVI.

Fascímil del informe de Hernán Gallego.

Un descubrimiento que cambió la historia

El Primero de noviembre de 1520, la expedición de Fernando de Magallanes ingresó desde el Océano Atlántico al estrecho que entonces denominaron “De todos los Santos”. Casi un mes después logró encontrar entre la maraña de islas y canales la salida al Océano Pacífico. Fue un hecho de notable trascendencia estratégica. Las grandes potencias marítimas de entonces; España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda, estaban muy atentas a la posibilidad de que existiera un paso interoceánico que facilitara el tránsito y comercio entre Europa y Asia.

Esa situación hizo que la Corona Española anunciara su descubrimiento y toma de posesión oficial del estrecho pero mantuviera ocultos los mapas y referencias de navegación. Urgía, a España, asegurar antes su presencia y posesión de tan preciado accidente geográfico. Sin embargo, ante la revelación, las potencias en lugar de aceptar el logro intensificaron su labor de espionaje e intentos de ocupación efectiva del estrecho.

Según describe el investigador Jesús González Barreda: “…En lo particular, es decir, el alto secreto y el sumo interés, hallaremos los detalles que hicieron tan especial aquella expedición. Para la Corona, la importancia estratégica de aquel laberinto de canales era un asunto de Estado. Las ganancias tanto militares como económicas de controlar aquella región austral se presentaban como irrechazables. La piratería comenzaba a convertirse en un problema serio y dominar el Estrecho significaba monopolizar el paso entre los océanos. En 1558 consta que el plan seguía en marcha, como demuestra otra real cédula firmada por Felipe II en la que se apremiaba al gobernador de Chile a seguir explorando el Estrecho de Magallanes”.

La Corona de España envió dos expediciones con la finalidad de verificar el tránsito y su dominio del estrecho. En 1525 la expedición de García Jofre de Loaísa, y en 1540 la de Alonso de Camargo. Ese mismo año (1540), partió desde Cuzco (Perú) la expedición de Pedro de Valdivia con la finalidad de tomar posesión efectiva de las tierras al sur (Chile). Algunos historiadores consideran que entre las motivaciones de la conquista de Chile por Valdivia, estaba la de asegurar el dominio español sobre el estrecho y tierras adyacentes.

También se conoce que un marino de origen portugués al servicio de Francia, Jean Alfonce o Joao Affonso, habría participado de una posible expedición francesa al Estrecho de Magallanes en 1527. Tal hecho, si efectivamente ocurrió, no fue oficial y nunca fue reconocido. Sin embargo, todo indicaría que Affonso, habría entregado importante información y cartas náuticas de la región magallánica a la Corona Francesa. Años más tarde se conocieron los atlas franceses de Jean Rotz (1542), Guillaume Le Testu (1555) y Pastoret (1587), más el anónimo de Lyon (circa 1540-45), que muestran la región con lujo de detalles. Un hecho llamativo, ya nunca habían enviado (oficialmente) expedición alguna por ser aquella región parte del territorio de ultramar español.

Mapa del Pacífico de Ortellius (1589).

Las silentes expediciones desde Chile

Ya en la segunda mitad del siglo XVI, partieron desde Valdivia y Concepción, varias expediciones con la finalidad de reconocer y tomar posesión del Estrecho de Magallanes. Probando, además, la factibilidad del acceso norte-sur y tránsito desde la boca occidental a la oriental del estrecho. Existe documentación de tres de ellas, aunque el escribano Goicueta, integrante de la expedición Ladrillero, señala que con esa serían seis las expediciones con el mismo objetivo. Otro de los misterios de la “Guerra fría” del siglo XVI.

Expedición de Juan Bautista de Pastene

En 1544, partió de Valparaíso la expedición al mando de Juan Bautista de Pastene con dos naves, la San Pedro y la Santiaguillo, con el objetivo de explorar la costa hasta el Estrecho de Magallanes. Alcanzó solo los 41º:15 Sur, y por eso fue considerada fallida. Sin embargo, la Corona Española calificaba invariablemente a todas las expediciones al estrecho como fallidas incluso lo hizo con las posteriores de Ulloa y Ladrillero. Muy posiblemente era por razones estratégicas. Lo cierto, es que cada nueva expedición que partía de puertos chilenos llevaba muy buena información secreta proveniente de las incursiones previas.

Expedición de Francisco de Ulloa

En octubre de 1553 partieron dos naves desde Concepción bajo el mando de Francisco de Ulloa, junto a los pilotos Hernán Gallego y Francisco Cortés Ojeda (no existe coincidencia sobre este apellido y es señalado en distintos documentos como Ojeda, Hojea u Ojea). La historiadora chilena María Ximena Urbina Carrasco, señala que en realidad fueron tres naves, de las cuales solo una (la del piloto Hernán Gallego) concretó el ingreso al estrecho.

De acuerdo al diario de navegación, y al ahora conocido informe de puño y letra de Gallego, la nave del capitán Francisco de Ulloa, se interno en el Estrecho de Magallanes llegando a la entrada oriental. Fue entonces, que debido al severo clima de la región y la falta de víveres tuvieron que regresar al puerto de Valdivia, arribando al mismo en febrero de 1554. Fue esa la primera vez que se lograba documentar el ingresar desde el Océano Pacífico pero tal acontecimiento se mantuvo en secreto. Es habitual que se señale tal situación como un “olvido” producto de la conmoción acontecida por la muerte del entonces gobernador Pedro de Valdivia. Incluso, algunos autores, señalan a tal expedición como inconclusa o falta de documentación. Las investigaciones posteriores indican que el resultado de la expedición fue información restringida.

Extracto del relato de Hernán Gallego, del preciso momento del ingreso y navegación del estrecho llegando a la boca oriental:

“…nos parescio estar cerca del estrecho e alli tomamos el sol dia de nra señora de la concepcion [8 de diciembre] donde nos hallamos estar en .52. grados y luego este dia entramos por la boca del estrecho donde entre diez leguas dentro del estrecho qu nos lleuauan las corrientes padentro donde surgimos en diez y seys braças. otro dia siguiente tomamos nra ancla e nos hizimos a la vela y entramos en este dia mas de .35. leguas adentro e luego en otros dos dias passamos de la cordillera q tiene el estrecho hasta dar en la trra llana q esta en la mar del norte y de alli acorde passar y entrar en la otra vanda del mar del Norte hallamos en la boca del estrecho por la vanda del norte una cruz la ql [cual] tenian los yndios muy enrramada y de aqui visto todo esto acorde de dar la vuelta por causa q no teniamos comida este estrecho tiene cien leguas poco mas o menos de complidor [?] y de anchor sera en partes una legua y legua y media y en partes mas ancho…”

Expedición de Juan Fernández Ladrillero

El 17 de noviembre de 1557, partieron dos naves desde Valdivia; la San Luis, bajo el mando del capitán Juan Ladrillero, asistido por el piloto Hernán Gallego, y la San Sebastián, al mando de Francisco Cortés Ojeda y el piloto Pedro Gallego. Existe discrepancia por la cantidad de naves de la expedición. El escribano Miguel de Goicueta, a bordo de la San Sebastián, menciona la presencia en la partida de un bergantín (que no identifica, algo extraño dada la precisión de su relato) pero si señala que habría estado al mando del piloto Diego Gallegos. El investigador Jesús González Barreda, repara en la extraña presencia del bergantín “fantasma” recordando que tampoco es mencionado en el informe de Juan Ladrillero. En el libro de Fernando Hartwig y Magdalena Eichholz, “Naufragios en el Atlántico Sur”, se detalla que a la citada expedición se agregó un bergantín propiedad del piloto Diego de Gallegos, quien entusiasmado por la empresa costeó su propio viaje. La nave naufragó a fines de noviembre y sus tripulantes recogidos por las otras dos naves. Dilucidando así la existencia del bergantín “fantasma” y la repetida mención del escribano Goicueta sobre el piloto Diego Gallego en la San Sebastián, cuando al partir su piloto era Pedro Gallego.

Posteriormente las dos embarcaciones se separaron por una gran tormenta. La San Sebastián, según consta en el informe del escribano Goicueta, llegó hasta la boca del estrecho pero el mal estado de la nave, el hambre y enfermedades les hizo regresar. La San Luis, nave capitana con Juan Ladrillero y Hernán Gallego, ingresó al estrecho y llegó hasta el Océano Atlántico. Regresó luego de muchas vicisitudes con unos pocos y famélicos marinos pero pudo documentar su viaje. Se consideró entonces, oficialmente, a su expedición como la primera incursión Oeste – Este en el Estrecho de Magallanes. Ladrillero murió un año después.

Sir Francis Drake

Otras urgencias de la Corona Española llevó a que no se atendieran aquellos informes y no fortificaran su presencia en el estrecho y la región. Tal circunstancia fue aprovechada por los ingleses. En 1577, la reina Isabel I de Inglaterra, otorgó patente de corso al marino Francis Drake. Su misión fue la de organizar una expedición contra los intereses españoles en la costa americana del Pacífico. En 1578, Drake arribó al Estrecho de Magallanes con solo dos naves de las seis con que había partido. La ferocidad de los mares del sur le habían arrebatado su flota. Sin embargo se convirtió en un ejemplo de resiliencia. Rebautizó su nave como Golden Hind, y con ella atravesó el estrecho atacando posteriormente los puertos de Valparaíso, Coquimbo, Arica y la preciada joya española del Pacífico: Puerto El Callao.

Estrecho de Magallanes.

Las pérdidas españolas por tal incursión impulsaron urgentes y nuevos planes de fortificaciones en el estrecho. Ninguno pudo concretarse. Uno de esos planes incluía la instalación de una gigantesca cadena atravesando la entrada oriental del estrecho. Un año después, en 1579, la expedición de Pedro Sarmiento de Gamboa arribó desde Puerto El Callao con la finalidad de fortificar el estrecho, perseguir y capturar al corsario inglés. El intento de poblamiento fracasó y el corsario ya no estaba en la región. Dándose tal expedición como fallida.

El manuscrito de Hernán Gallego

El original de Hernán Gallego, es uno de los valiosos documentos que fueron donados por Hans Peter Kraus, a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Se trata de un manuscrito de clara caligrafía, cuyo origen es impreciso aunque su fecha se estima alrededor del último cuarto del siglo XVI. Constituye la única narrativa original, encontrada hasta ahora, de la primera travesía exitosa del estrecho de Magallanes, realizada desde el Océano Pacífico hacia el Atlántico. Parte del relato está escrito en primera persona, siendo su autor Hernán Gallego.

La expedición, tal como se mencionara previamente, fue comandada por Francisco de Ulloa, con Hernán Gallego como su piloto. Se conocían algunos detalles a través de referencias indirectas en los relatos de la expedición de Juan Fernández de Ladrillero de 1557-1558, en la que Gallego también se desempeñó como piloto. La información acerca de esta expedición de 1553, fue descubierta en los papeles de Don Juan Bautista Muñoz, y fue incluida en el Anuario Hidrográfico de Chile de 1879. Allí se afirma que la expedición de Ulloa había ido sin más al sur de 51° y que probablemente sólo alcanzó el estrecho de Nelson. El manuscrito de Hernán Gallego viene a poner las cosas en su lugar. Vaya entonces, este artículo a modo de humilde homenaje a aquel eficiente y valiente marino que surcó por dos veces las temibles latitudes del estrecho y no se le concedió tal honor. Cosas de la “Guerra fría” del siglo XVI.

Bibliografía:

AAU. El secreto de los Chono. Ricardo Felipe Vásquez Caballero.

La derrota a través del Estrecho de Magallanes: El viaje olvidado de Juan Ladrillero (1557 – 1559) Julián González Barrera.

Expediciones a las costas de la Patagonia occidental en el período colonial: María Ximena Urbina Carrasco.

Naufragios en el Océano Pacífico Sur: Fernando Hartwig y Magdalena Eichholz.

Navegantes europeos en el Estrecho de Magallanes: Memoria Chilena – Biblioteca Nacional de Chile.

Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Rare Books and Special Collections División – The Hans P. Kraus Collection of Sir Francis Drake.

Historias de la Patagonia. El Estrecho de Magallanes desde el Pacífico. El paso austral hacia Europa. Guillermo Muñoz Vera.

Canales del estrecho.

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