¿Los reyes de la Patagonia? La descabellada disputa por el “trono” de la Araucanía

La confrontación es entre Federico I y Estanislao I, ambos se consideran titulares del denominado reino de la Araucanía y Patagonia.

Guía de: Patagonia

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Fotograma de la película de Niles Atallah.

El Consejo de Regencia entronizó a Federico I, Rey de la Araucanía y Patagonia. Al mismo tiempo, su Alteza Real Estanislao I, reafirmó su reclamo de autoridad sobre el trono patagónico. No es el guión de una serie de acción, la confrontación ocurrió el pasado 24 de marzo de 2018, en París, Francia.

El Rey de la Patagonia

En 1860, el abogado francés Antoine de Tounens, fundó el reino de la Patagonia, demarcando un territorio que abarcaba todo el extremo sur del continente. Su reinado fue efímero y nunca reconocido por las autoridades de Chile y Argentina. Antoine, como todo rey que se precie como tal, pretendía tener una descendencia que perpetuara su linaje. No lo logró, y su reinado basado en la etnia araucana o mapuche apenas duró dos años.

Fue hasta que las autoridades de Chile lo arrestaran y deportaran a Francia. Luego hubo dos intentos fallidos de recuperar su reino hasta que falleció sin descendencia en 1878. “La sucesión del trono fue desde entonces una cronología caótica hasta que se reformó la constitución del reino. Los monarcas ahora son elegidos por el Consejo”, describió Hubo Passarello Luna, para la Revista Viva.

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Federico I. Foto Viva.

La lucha por el trono

Federico I, entronizado el pasado marzo por el Consejo de Regencia, es un heraldista de Toulouse, Francia. Tiene 53 años de edad y será -según las actas firmadas ante unas treinta personas- el octavo príncipe de la Araucanía y Patagonia. Por su parte, Estanislao Parvulesco (su Alteza Real Estanislao I) desafiante reclamante del trono, es apoyado por un grupo disidente aún más pequeño que acusa a Federico I, de usurpador.

En 2014 se produjo el cisma en el reinado de papel. Al fallecimiento del príncipe Felipe I, el Consejo de Regencia nombró a Jean Michel Parasilti, como sucesor. Uno de los frustrados aspirantes a la corona patagónica rechazó tal designación y junto con otros desencantados aclamaron al joven Estanislao como nuevo soberano estableciendo una especie de “gobierno” paralelo. No hay dos monarcas -dicen en los salones de Estanislao I- lo que hay es un monarca y un usurpador, concluyen.

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Estanislao I. Foto Viva.

Aborígenes internacionales

““Para esta elección recibimos ocho candidaturas”, dice Domingo Paine, un mapuche chileno que vive en Suecia desde hace 40 años y es miembro del Consejo” -describe Hugo Passarello Luna- se incluía entre ellos a un supuesto descendiente de Napoleón III, pero ningún mapuche. Presente en el acto de asunción de Federico I, estaba Teresa de Pailahueque de Miranda, del lof Pailahueque (Chile).

Los dos monarcas (el oficial y el pretendiente), quieren ser portavoces de la causa mapuche en el ámbito internacional. La denominada “causa mapuche”, a que se refieren, es independizar el territorio patagónico de los gobiernos de Chile y Argentina, regido por una corona. Sin embargo, reconocen que eso no será posible y plantean una alternativa: “No somos separatistas. Queremos la autonomía dentro de Chile y Argentina. Que nos reconozcan como pueblo”, clarifica Domingo Paine.

Salvo cinco personas del Consejo de Regencia -que dicen ser mapuches- ninguna habla ni entiende el mapudungún ni el español. Tampoco han visitado alguna vez el territorio que disputan. Federico I, dice al ser entrevistado por Hugo Passarello Luna: “Quiero que me recuerden como que hice avanzar la causa mapuche con acciones concretas”. Por su parte, Estanislao I, afirma; “Quiero ser un intermediario entre los gobiernos y los indios”.

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Aquí Teresa de Pailahueque de Miranda, del lof Pailahueque,  presentando sus respetos a Federico I. Foto Viva.

 

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