Serpientes gigantes: Las temidas depredadoras de la Patagonia prehistórica

Patagonia fue habitada por descomunales serpientes de entre 15 y 20 metros de largo, según hallazgos de fósiles en la región.

Guía de: Patagonia

 

Representación de la gran serpiente. Sebastian Apesteguía.

 Restos fósiles de serpientes hallados en la región Patagónica de nuestro país, revelan las espectaculares características que tenían algunos de estos reptiles hace millones de años”, esta es una de las conclusiones publicada por la Doctora Adriana M. Albino, del Centro Regional Universitario Bariloche de la Universidad del Comahue en la revista Ciencia Hoy, el año 1991.

En el citado trabajo, la doctora Albino muestra un interesante y minucioso panorama sobre la existencia y evolución de las grandes serpientes en la Patagonia. Mencionamos aquí algunos puntos destacados:

  • En 1906, el gran paleontólogo argentino Florentino Ameghino, mencionaba en sus trabajos la presencia de Ophidiens, en niveles fosilíferos del Chubut.
  • En 1933, el paleontólogo y evolutista norteamericano George Gaylord Simpson dio a conocer el esqueleto incompleto de un ofidio fósil de unos 10 metros de largo hallado durante una expedición en 1931 en la localidad de Cañadón Vaca, al sudeste de Chubut. Lo denominó Madtsoia bai, que en lengua tehuelche significaría “abuela de Cañadón Vaca”. La antigüedad del fósil fue determinada entre 49 y 55 millones de años. Colección del American Museum of Natural History de New York.
  • Años más tarde, en 1959, el paleontólogo Francés Robert Hoffstetter reconoce entre los materiales que el Museo de La Plata (MLP) había cedido al British Museum de Londres, un fragmento de mandíbula de un ofidio de gran talla procedente del Paleoceno tardío de la zona de Gaiman, al norte del río Chubut. Este resto es el más antiguo conocido, ya que tendría entre 55 y 60 millones de años. Hoffstetter calculo la talla del espécimen entre 7 y 8 metros de largo. Colección British Museum de Londres.
  • En 1986, el paleontólogo Miguel F. Soria (h) logró determinar que un fragmento vertebral hallado en una zona entre los lagos Musters y Colhue Huapi al sur de Chubut, y que en principio era atribuido a un dinosaurio, pertenecía en realidad a un gran ofidio que pudo haber alcanzado entre 15 y 20 metros de largo, y que su cabeza solamente habría alcanzado unos 70 centímetros de largo, lo que significa que su boca le permitía engullir presas de hasta un metro de circunferencia. Colección del Museo Argentino de Ciencias Naturales MACN.
  • Ese mismo año, en base a una vértebra de un ofidio juvenil hallada en Valle Hermoso, sudeste de Chubut, se pudo estimar que el animal adulto podría llegar a alcanzar entre 10 y 12 metros de longitud. Colección del Museo de La Plata MLP.
  • Las sucesivas expediciones (2001 – 2004) del MACN y la Fundación Félix de Azara, a la zona de La Buitrera en Río Negro, permitió el hallazgo de Najash, “la madre de las serpientes”. El fósil no alcanzaba los dos metros de longitud pero su antigüedad es de unos 65 millones de años. Era una serpiente terrestre con patas posteriores robustas.

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Patagonia tropical

La distribución de los boideos (grandes serpientes como la pitón reticulada o la anaconda) es actualmente en regiones tropicales y subtropicales, en ambientes cálidos y húmedos con abundante vegetación y cursos de agua. Bajo el concepto de poder extrapolar lo que se conoce de las formas vivientes a los grupos fósiles, y si se acepta que las grandes serpientes del Terciario temprano en Patagonia tenían los mismos requerimientos ecológicos que los actuales, se podría inferir que las condiciones ambientales en la región hace 50 millones de años habrían sido propicias para su desenvolvimiento.

Además, especula la doctora Albino en relación al gran tamaño de las serpientes, si en la actualidad las grandes serpientes se alimentan de mamíferos y aves, también se podría extrapolar que lo mismo ocurría en el pasado. Por lo tanto, al aumentar el tamaño de sus presas, según los restos fósiles hallados de grandes mamíferos, las serpientes también habrían crecido de manera descomunal.

Y entonces llegó el frío

Se presume en medios científicos que hace unos 15 millones de años, durante el Mioceno, comenzó el proceso de enfriamiento y aridizacion de la Patagonia, de manera simultanea al elevamiento andino. De esa manera, progresivamente, se modificaron las condiciones climático-ambientales y las grandes serpientes y otros animales no soportaron esos cambios y modificaron su conformación, trasladaron hacia zonas más propicias o se extinguieron.

Representación de la descomunal Titanoboa sobre fósil hallado en Colombia. Sus características serían similares a las grandes serpientes patagónicas.

 

 

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