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¿Qué factores pudieron incidir en la tragedia?

Quizás la respuesta definitiva de lo que ocurrió nunca la conoceremos, pero sí hay que revisar elementos que pudieron haber incidido sobre el vuelo accidentado en Juan Fernández.

Mucho se ha hablado sobre el trágico accidente del avión CASA 212 de la FACH en las cercanías de la pista de Robinson Crusoe, en el archipiélago de Juan Fernández. También han surgido decenas de teorías sobre que fue lo que realmente le pasó al avión siniestrado.

Falta de combustible, inexperiencia de la tripulación, fuertes vientos o incluso el impacto de pájaros en los motores son algunas de la ideas que expertos y no tan expertos plantean al respecto.

Primero que todo hay que considerar una cosa. Debido a las características que muestran los restos de la aeronave, es muy difícil que alguna vez se pueda establecer de forma certera qué fue lo que pasó en los últimos instantes de ese vuelo. Por lo tanto, encontrar las razones del accidente es una tarea quizás imposible.

Tragedia Juan Fernánez

Foto: Reuters

Restos del Casa 212

Teniendo en consideración lo anterior, creo que es irresponsable jugarse por una teoría en particular o emitir juicios absolutos.

Dicho esto, lo que podemos hacer acá es plantear algunos factores que podrían haber ocasionado problemas en el avión y otros que, bajo mi punto de vista, no deberían haberlo hecho.

¿Falta de combustible?

Bastantes voces han dicho que la falta de combustible pudo haber sido la causante de este accidente. Según datos entregados por la FACh, el avión, al momento del accidente tenía un remanente de aproximadamente una hora. Basándonos en esto, no se le debería haber acabado. Si esto hubiera pasado, lo más probable es que la tripulación se habría enterado y habría declarado emergencia, notificando sus intenciones.

Los aviones poseen indicadores en la cabina por lo que hay un constante chequeo del nivel de combustible. Además, si el combustible fue realmente un problema, el procedimiento habría sido intentar un aterrizaje de emergencia sobre la pista misma, o quizás buscar un lugar del mar más tranquilo para aterrizar, como la bahía Cumberland, en donde se encuentra San Juan Bautista.

Tragedia Juan Fernández

Foto: EFE

Los primeros restos encontrados del Avión.

Fuertes vientos

La idea de que las turbulencias y los vientos no pueden hacer caer a un avión no la comparto. Si bien es cierto que las aeronaves están fabricadas y preparadas para enfrentar fenómenos meteorológicos y de turbulencia extremos, los efectos que un viento puede tener sobre el vuelo de un avión son importantísimos.

Por ejemplo, un cambio violento en su dirección puede generar que el avión ya no genere la sustentación necesaria para volar, haciéndose incontrolable. Esto se hace a aún más crítico en maniobras a baja altura y con velocidad reducida, como lo son los despegues, aproximaciones y aterrizajes.

En estos momentos los tiempos para reaccionar se reducen al mínimo y muchas veces las acciones correctivas adecuadas no pueden ser ejecutadas de buena forma debido a la cercanía con el terreno.

Según los reportes, en el momento del accidente habían fuertes vientos arrachados, por lo que este elemento puede haber sido importante en el desarrollo de los hechos.

Factor humano

Para bien o para mal, las estadísticas generalmente muestran un panorama de la realidad bastante fidedigno. Respecto a los accidentes aéreos estas muestran que cerca del 70% de ellos son causado en algún nivel por factor humano.

Es una cifra alta, y en ella están enfocados los mayores esfuerzos para poder disminuir el número de siniestros. Mejor preparación, mantener una conciencia situacional durante todo el vuelo y minimizar las ocurrencias de errores en la operación aérea son parte de los objetivos que se persiguen.

En este accidente también cabe esta posibilidad. Y esto no significa que no haya existido una preparación o la experiencia adecuada, que creo que sí estaba. Hasta los más experimentados pilotos pueden cometer errores. Y los accidentes por lo general no se generan por un solo error, sino que por una suma de factores que confluyen justos en el mismo minuto.

A fin de cuentas los aviones son volados por humanos y los humanos se equivocan. Lo importante es poder conocer esos errores para así tener conciencia de ellos y no repetirlos.

En definitiva, tal como se planteó en un comienzo, las razones de este accidente quizás nunca se conocerán. Sí se pueden sacar lecciones que ayuden a mejorar aún más la seguridad de las operaciones aéreas, pero ellas vendrán después de un importante tiempo de investigación.

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