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Amerizaje: maniobra complicada, pero no imposible

Las posibilidades de sobrevivir a un amerizaje dependen en gran punto del control que se tenga sobre el avión.

La inmensa mayoría de los aviones esta construido para aterrizar sobre tierra firme. Las estructuras, tren de aterrizaje y procedimientos están preparados para posar las ruedas sobre el terreno. Sin embargo, existen ocasiones en donde por situaciones de emergencia, los pilotos deben intentar un descenso sobre el agua.

Al no estar diseñados para amerizar (o amarizar en el uso más frecuente), los aviones no siempre soportan de buena manera el impacto contra el agua. Por lo mismo, el modo en que esta maniobra se ejecute es fundamental para tener resultados positivos.

Ejemplos de amerizajes hay muchos. Algunos han resultado con mayor éxito que otros. Quizás el más conocido por su relevancia mediática fue el del vuelo US Airways 1549 que amerizó con éxito sobre el río Hudson en Nueva York tras impactar pájaros después del despegue.

Amerizaje en el Río Hudson

Foto: Reuters

El amerizaje en el río Hudson, en Nueva York, conmovió al mundo, ya que permitió salvar a muchas personas.

En esa ocasión la tripulación liderada por Chesley Sullenberg logró llevar el Airbus A320 hasta el agua sin potencia y, lo más importante, ninguna desgracia personal.

Hay otros ejemplos menos exitosos como el del Ethiopian Airlines 961. Este vuelo fue secuestrado por tres etíopes, y en medio de las advertencias de la tripulación a los secuestradores, el Boeing 767 se quedó sin combustible por lo que tuvo que intentar un amerizaje de emergencia. La maniobra cobró la vida de 125 de los 173 ocupantes.

Amerizaje seguro

El ejemplo del US Airways 1549 demuestran que un amerizaje seguro es posible. Pero para poder lograr esto es imprescindible que el piloto tenga aunque sea unos segundos para planificar la maniobra.

El problema es que por lo general, tiempo es lo que falta en una emergencia aérea. Por lo mismo es muy importante que la tripulación logre un descenso controlado sobre el agua, intentando posar con suavidad el fuselaje con la menor velocidad posible, y efectuando una maniobra parecida al aterrizaje en tierra firme.

Por lo general se recomienda que en aquellos aviones con tren retráctil el amerizaje se efectúe con el tren retraído. Sin embargo, hay algunas visiones que piensan lo contrario. En lo personal estimo que existirán mayores probabilidades de éxito si se impacta el agua directamente con la zona inferior del avión, antes que hacerlo con el tren de aterrizaje.

Hay que tener en cuenta que los aviones están diseñados, en su mayoría, para poder flotar durante algunos minutos antes de hundirse. En el caso de un amerizaje exitoso, este lapso es clave para asegurar la supervivencia de los pasajeros.

Caída sin control

La otra cara de la moneda son las caídas en el agua sin un control positivo del avión. En casos como estos el impacto con el agua puede ser brutal. Ejemplos sobran de esto.

Uno reciente es el del Air France 447 que se precipitó en medio del Atlántico. Según las investigaciones preliminares, el Airbus A330 entró en un stall a gran altitud, lo que lo llevó a caer de forma violenta en el océano. Las consecuencias fue una destrucción a gran escala del avión.

Como podemos ver, el control que se tenga sobre el avión al momento de caer en el agua es esencial. Si este existe, las posibilidades de sobrevivir a un amerizaje no son nulas ni remotas. En el caso del CASA 212 accidentado en Juan Fernández, las evidencias encontradas por los rescatistas, hacen pensar en un impacto no controlado.

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