Conozca al coatí, el amistoso animal que esconde un peligroso secreto para los turistas

Se trata de una especie tan simpática como traicionera, que suele interactuar con los visitantes de parques nacionales.

Guía de: Vida Salvaje

La histórica frase “hay apariencias que engañan” no sólo se aplica en la civilización, sino también en la naturaleza: existen variados ejemplos de especies que se presentan como inofensivas, pero que acarrean riesgos contra la integridad de los humanos. Es el caso del simpático coatí, un animal muy sociable y, aunque lo disimule bien, también peligroso.

¿Cuáles son sus principales particularidades? El coatí (vocablo guaraní que significa “nariz larga”) es también denominado tejón, pizote, cosumbo (entre otros), según las distintas regiones que habita. Este pequeño animal, que mide entre 40 y 150 centímetros, vive a lo largo de todo el continente americano, preferentemente en zonas húmedas y selváticas.

El coatí puede llegar a medir hasta un metro y medio de longitud.

El coatí puede llegar a medir hasta un metro y medio de longitud.

Es muy hábil para desplazarse por el suelo y por los árboles, lo cual le permite subsistir en la naturaleza. Se trata de una especie omnívora: come hojas, insectos, frutas, huevos y pichones.

Definitivamente, la carne humana no está en el “menú” de los coatíes, pero es su amplia variedad de alimentación lo que pone en peligro a los turistas de parques nacionales. ¿En qué forma?

Malas costumbres

Por su simpatía y similitud con los animales domésticos, los turistas entienden que no existe problema en ofrecerles para comer. El inconveniente radica en que esta actitud le genera al animal el hábito de acercarse constantemente hacia zonas de tránsito de personas en busca de alimento.

No es raro dar un paseo por algún Parque Nacional latinoamericano y ver los caminos plagados de coatíes intentando encontrar comida.

Un grupo de coatíes comiendo en zona de turistas.

Un grupo de coatíes comiendo en zona de turistas.

Atraen depredadores

El hecho de toparse con estos casi diminutos animales durante un paseo por la selva no significa en sí mismo un grave peligro. Muy distinto es cuando los coatíes atraen a especies más grandes.

Es decir, si estos pequeños se trasladan en masa en busca de personas, también lo harán sus depredadores, como el puma o el yaguareté. Hace pocos meses, el Parque Nacional Iguazú (Misiones, Argentina) permaneció cerrado al público por un alarmante acercamiento de estos felinos, que muy rara vez se aproximan a las rutas de los humanos.

Enfermedades

Algunas personas no se conforman con darle alimento y sienten la necesidad de tener contacto físico con el animal, olvidando que no se trata de un ser doméstico. El coatí puede reaccionar violentamente con sus garras o dientes y hasta pueden transmitir rabia.

Advertencia en la entrada del Parque Nacional Iguazú (Argentina).

Advertencia en la entrada del Parque Nacional Iguazú (Argentina).

Pertenencias

Además de implicar un riesgo físico, esta especie también se caracteriza por ser experta en robos: descuidar un bolso, una cartera, un teléfono y más que nada la comida es garantía de perderlos a manos de los hábiles coatíes.

Coatíes invaden y roban a turistas en Brasil:

Un coatí roba en un comercio brasileño:

 

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