Hipopótamo Pigmeo: El descanso es lo suyo

Esta es una de las dos especies de estos animales que existen en el mundo. Su hábitat más común está en la zona oeste de África.

Guía de: Vida Salvaje

Les tengo que confesar que no soy muy asiduo al cine. Quizás esa cosa de estar un par de horas sentado en el mismo lugar sin moverme simplemente no va con un tipo tan hiperkinético como yo. Si a esa cruda realidad le suman que la película (que me veo obligado a ver) sea de dibujos animados (un imperdible para mis hijos), comprenderán que no hay “cuerpo que aguante”.

Pigmeo

Foto: AP

Estos animales son de hábitos nocturnos y solitarios.

A pesar de lo anterior, les tengo que confesar que de las pocas películas con las que me he divertido y he disfrutado a fondo han sido Shrek y Madagascar. Creo, incluso, que las he visto un par de veces, y de la última, me cautivó especialmente “Gloria“ , la sensual hipopótamo. Ella tiene ese “no se qué” que nos seduce, que va más allá de la exhuberancia en curvas. Es más bien su actitud frente a la vida.

Aparte de esta buena experiencia animada, me toca compartir con dos ejemplares de hipopótamos (pero pigmeos), en el BuinZoo. Son Coca e Hipólito (sus amigos le dicen Hipo), ejemplares llegados desde Buenos Aires y República Checa hace algunos años. Ella tiene toda esa cosa voluptuosa tan típica de nuestras vecinas (ahora, aclarando que Coca es 100% natural, como diría la Tonka) y él, un carácter más flemático que hace verla con ojos más cariñosos cuando ella se encuentra en celo, cosa que no disimula.

Entremos en tema. En la naturaleza encontraremos dos tipos de hipopótamos. Los comunes o anfibios y los pigmeos. Diferencias claras entre ambos son su tamaño. El primero podrá pesar 3000 kgs., en cambio el pequeño llega “sólo” a los 250 kgs. El común tiene patas más cortas y cabeza más grande. El pigmeo pasa gran parte del tiempo en tierra, en cambio el anfibio lo hace en el agua. Ambos viven en África, pero en lugares diferentes. “Hipopótamo pigmeo” en Liberiano (lugar donde todavía quedan más poblaciones) significa “vaca de agua”. Vive en el oeste de África en zonas de bosque nativo y pantanos. Es ésta la primera causa de su estado crítico de conservación. Los bosques en África están desapareciendo, y con ellos, esta emblemática especie. En Liberia hay sólo el 10% de los bosques que existían antes. Se están formando verdaderas islas genéticas, sectores no comunicados por la pérdida del hábitat que están haciendo aumentar la consanguinidad de la especie de manera muy peligrosa en estos reductos. Hoy la supervivencia de la especie está más asegurada en los zoológicos que en la vida salvaje. Sin ir más lejos, el hipopótamo pigmeo es considerada la especie más vulnerable del mundo.

Esta variedad de hipopótamo es nocturna y solitaria, a diferencia de los comunes que los vemos viviendo en grandes comunidades. Es por eso que Coca e Hipólito tienen la posibilidad de estar juntos sólo algunas épocas de año. Coca no lo aguanta por mucho tiempo (algunas de nuestras féminas suelen usar el mismo comentario). Ahora, si eso lo llevamos a un plano animal, podría ser el signo inequívoco de que ha llegado el minuto de ponernos a dieta, aunque pensándolo bien, no creo que el problema de Coca esté relacionado con la gordura de su pareja (¡Con qué ropa!, diríamos algunos). En la naturaleza nacen 41% de machos, por lo que si las hembras se ponen muy regodionas, se les pasará el tren.

Por el hecho de pasar mucho tiempo fuera del agua, los pigmeos secretan en su piel -a través de pequeñas glándulas que cubren todo su cuerpo- un sudor alcalino (parecido a una crema) que le sirve de antiséptico (los gérmenes viven con dificultad en este medio), y además le sirve de protector solar. O sea lo que para nosotros significa grandes costos del presupuesto familiar (cremas, protectores, humectantes), ellos los producen a cero costo. Envidiable. A pesar de esto, su piel se reseca rápidamente y se agrieta. Por eso les resultan tan importantes los baños de barro que también protegen su piel.

Si bien pasa sólo el 20% del tiempo en el agua, tienen una serie de adaptaciones a la vida acuática: patas palmeadas (con una membrana entre los dedos que les permite nadar con facilidad), narinas (cada uno de los orificios nasales externos) y orejas con válvulas musculares fuertes que les ayudan a cerrar estos conductos para sumergirse con facilidad.

Su dieta herbívora lo hace comer muchos helechos, plantas y frutos caídos de los árboles, lo que genera un gran bolo fecal que son capaces de repartir por todo su entorno al conectar su cola como una hélice al momento de defecar. Ésta no es una actitud de repudio hacia el mundo, sino una forma muy simple de avisar a otros hipopótamos que este es SU lugar y que las visitas no son bienvenidas. Siempre estamos aprendiendo cosas de la naturaleza que podríamos replicar en nuestro diario vivir, pero ésta definitivamente no es una de ellas. Sugiero simplemente poner en la puerta de la casa un pequeño letrero que diga “no eres bienvenido”. Algo más civilizado, ¿no les parece?

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