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2014: el año de la desconfianza y el desafío de trabajar unidos

Un voluntario se encamina a construir una sociedad mejor sabiendo que lo hace desde su más íntima libertad.

Desde mucho antes de salir de la universidad me he dedicado al voluntariado. Decidí no ejercer mi carrera para poder entregar tiempo completo a la formación de voluntarios jóvenes que quisieran vincularse, entregando soluciones reales, a grupos vulnerables. Luego de 4 años decidí emprender para trabajar en el voluntariado corporativo de la mano de empresas que buscan impactar positivamente en la sociedad.

De todo lo que he aprendido este tiempo, lo que más me ha sorprendido es que quien quiera ser voluntario lo hace bajo dos ejes fundamentales: la libertad y la entrega de soluciones reales. Lo primero es porque nadie lo obliga a dedicar tiempo a esta aventura; nace de él y de nadie más. Y lo segundo es porque entienden que ser voluntario no es un juego, sino una oportunidad para construir una sociedad mejor.

Este 2014 ha sido marcado por la desconfianza. Por querer asumir que el Estado debe ser el único capaz de entregar soluciones sociales y que no se puede dejar en manos de la sociedad civil algunos temas como, por ejemplo, la educación.

desconfianza

Es en este contexto de desconfianza donde veo el peligro de acostumbrar a una sociedad entera a no hacerse cargo de sus problemas. A ver en el asistencialismo una forma concreta de poder construir hacia adelante hipotecando la libertad, el emprendimiento y la capacidad de ser protagonistas de la historia de Chile. Veo en este contexto de desconfianza la posibilidad de matar el alma de los chilenos.

Escribo lo anterior porque el voluntariado, desde donde se mire, trata estrictamente sobre lo contrario. Un voluntario es primeramente una persona que no desea delegar su responsabilidad como ser social y está listo, poniendo sus talentos y habilidades, para hacer frente a las problemáticas sociales. Los voluntarios no esperan que venga alguien a solucionar, sino al revés, motivan a otros a que se sumen a la tarea.

Un voluntario se encamina a construir una sociedad mejor sabiendo que lo hace desde su más íntima libertad, su más particular decisión y su vocación de querer servir sin esperar nada a cambio. Ellos construyen, capacitan y aportan porque saben que las urgencias sociales no pueden esperar y que si ellos están ahí deben hacer algo…su corazón los impulsa.

Tengo susto de que este 2014 nos esté alejando de trabajar en equipo para un Chile mejor. Que este contexto de desconfianza nos haga mirar el futuro de forma distinta. Tengo susto que no queramos conversar unos con otros y que seamos un obstáculo en vez de una solución.

Finalmente me gustaría impulsar un sentimiento para este 2015: Trabajemos juntos! Seamos capaces de hacerlo!! Porque mientras desconfiamos unos de otros en discusiones altruistas, los más desfavorecidos de nuestra sociedad continuarán esperando.

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