Soñemos con un país llenos de “locos”, los necesitamos para cambiar y hacernos cargo

Les aseguro, a todos quienes lean estas líneas, que la mejor pega del mundo la tenemos nosotros, los locos voluntarios.

Guía de: Voluntariado

Esta semana Matías Barriga, Líder de campamento de la RM nos contará su experiencia y nos invita a ser más locos.

“El pasado viernes por la noche se iniciaba un nuevo Workshop; se aproximaba en el horizonte. Cansados de una semana agotadora y desilusionados de un país cada vez más extraño, 50 “locos” voluntarios enfilan rumbo a uno de los campamentos más pobres de Chile: el campamento Juan Pablo II de la comuna de Peñaflor.

Nos encontramos inmersos en una sociedad donde la gente y nuestros propios amigos nos llaman locos, locos por querer pasar frío, locos por querer dormir en un colegio. Locos por perder un fin de semana de carrete, locos por querer dormir pocas horas, locos por pasar hambre y sed. Locos por trabajar duro y sólo con el beneficio de cumplir con el deber.

Aunque no lo crean ustedes también nos llaman “locos” por querer que a la señora Ana no se le llueva su casa el próximo invierno, por querer que Juan ya no viva las 24 horas del día con un basural a dos metros de su cama- de la que no se puede levantar-.

Locos por querer que la Paloma y la Saray jueguen con nosotros, quienes cariñosamente nos llaman tíos, en vez de ver cómo algunos miembros de su familia han decidido caminar la ruta de la droga.

En un Chile que cada vez está más decepcionado, que cada día encuentra otro foco del cuál quejarse y reclamar. Un país donde todos están enojados con todos, pero nadie sabe el por qué. Mi Chile, tú país, nuestro país, necesita “locos”.

Necesitamos de esos locos que se comprometen a fondo con los verdaderos problemas de nuestro país. Necesitamos locos que se olvidan de sí mismos para ayudar a la señora Ana, a Juan y a la Paloma. Necesitamos de esos locos que son capaces de acudir donde sea y que son capaces de aceptar cualquier tarea.

Nuestro país pide a gritos de esos locos que nos ponemos los pantalones, que nos hacemos cargo y no los tontos. Líderes locos que conozcan la verdadera realidad de nuestro Chile.

Esos 50 locos del Desafío Levantemos Chile, cuando llegamos a nuestras casas el día lunes en la tarde, luego de un fin de semana de trabajo, llegamos con el pecho inflado, renovados y creyendo en todas esas familias del campamento que tanto nos enseñaron. Pero sobre todo, llegamos con la convicción de que estamos transformando nuestro Chile. La felicidad de un loco es inexplicable. Les aseguro, a todos quienes leyeron estas líneas, que la mejor pega del mundo la tenemos nosotros, los locos voluntarios”.

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