La pobreza de la calle y de los niños que muchos se niegan a ver

¿Que falta que suceda para que estos niños vuelvan a tener derechos y que quienes deben encargarse de ellos, lo hagan?

Guía de: Voluntariado

Esta semana escribe Andrés Saavedra, voluntario de la ciudad de Talca que nos cuenta desde su experiencia cómo la falta de políticas públicas enfocadas a personas en situación de calle afectan en su vida, y a los voluntarios que trabajan con ellos.

“Soy voluntario de Desafío Levantemos Chile hace ya varios años, pero sin duda lo que más me ha marcado en todo este tiempo ha sido Noche Digna, programa que recorre las calles en busca de todas aquellas personas que viven en ella. Me he encontrado de frente con la pobreza y he conocido de cerca sus historias.

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Me impacta de sobre manera lo que viven los jóvenes, quizás porque por mi edad me siento más cercano a sus historias. Hay incluso niños –mucho menores que yo– que están en esta situación por diferentes razones; principalmente, por problemas familiares y por haber crecido en ambientes donde las drogas y el alcohol eran cosa de cada día. Ellos se sienten en total abandono y su principal forma de escape es inhalar “limpia-carburador”, pues su consumo les permite huir de sus problemas e historias. Han aprendido a vivir en la calle y entre ellos se cuidan y protegen. Han formado a sus ojos una familia; mientras que para los ojos de los demás simplemente no existen o los ven como drogadictos y delincuentes.

Muchos dirán que es sólo rol del Sename hacerse cargo, pero nosotros como Fundación creemos que el Estado no se la puede solo y es necesario que la sociedad civil pueda prestar apoyo. Eso sí, esto no es excluyente, creemos que es urgente e importante que se generen profundos cambios a las entidades públicas mencionadas. Ellos deben hacerse responsables de la protección de los niños. Es urgente que todo niño sepa que tiene quien lo cuide, lo proteja y lo apoye en momentos difíciles, que no están solos y que existe una entidad dispuesta a estar con ellos.

A lo largo de este tiempo–hace un par de años–, nos ha tocado de cerca el que uno de esos jóvenes haya muerto de frío y, hace algunas semanas, el que otra niña fuera víctima de un brutal crimen a las manos de un tercero. Es por esto que hoy con más fuerza me pregunto: ¿Que falta que suceda para que estos niños vuelvan a tener derechos y que quienes deben encargarse de ellos, lo hagan? No olvidemos que aún son niños y, lamentablemente, les toca día a día vivir cosas que ningún menor debería.

Es verdad que hacer algo no es fácil. La primera vez que fui a Noche Digna iba con miedo, pero poco a poco fui entablando conversaciones con ellos y pude comprender que lo que más necesitan es ser escuchados. Hay una historia que me hubiese gustado tuviese un final diferente: Uno de ellos amaba el fútbol, logramos sacarlo de las drogas a través del deporte; pero luego tuvo una recaída. Los años de sufrimientos fueron más fuerte y no existen tampoco hoy las políticas públicas y herramientas necesarias para lograr cambios profundos y poder rehabilitarlos completamente.

Para finalizar, quisiera preguntarte algo… a ti que me estás leyendo, ¿Si fueras tú quien vive en situación de calle, te gustaría ser ayudado? Si tu respuesta es SÍ, te invito a hacerte cargo, pues aún queda mucho por hacer”.

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