José Miguel Bucarey: Legado y sueños de un papá voluntario que quería trascender

"Si me preguntan a mí, yo decidí CONSTRUIR PUENTES y derrumbar muros. ¿Y Tú?". José Miguel Bucarey.

Guía de: Voluntariado

Esta columna es para todos aquellos que además de ser padres son voluntarios, trabajando de forma abnegada transformando nuestro país. Especialmente para nuestro querido amigo José Miguel Bucarey que hoy nos apoya desde otro plano.

La visión del voluntariado en general es del joven universitario o escolar. Nos extrañamos cuando conocemos voluntarios adultos, profesionales, con familia, que entregan sus conocimientos y su tiempo a causas que  ayudan a hacer un país más justo y una sociedad más libre.

Una de las cosas que más rescato en estos voluntarios, es cuando ven en este increíble trabajo (la mejor pega del mundo como diríamos en Desafío) la importancia de la trascendencia en sus acciones, en sus decisiones y en sus testimonios, no sólo para sus amigos, personas con las que trabajan, o para otros voluntarios, sino que para sus hijos.

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José Miguel Bucarey Winkler, fallecido el 23 de diciembre de 2015.

Como hubiera dicho un gran líder, “más allá de los valores, de la educación, la herencia que le pueda entregar a mi hijo… Sé que estoy dejando un buen chileno” y de eso hay que hablar hoy. Estos padres que vieron en el voluntariado no sólo una oportunidad para ellos, sino que para toda su familia. Una oportunidad de “partir por casa” en los cambios que quieren realizar, y formar el país que quieren para sus hijos.

He escuchado más de una vez que ser voluntario no sirve de nada, te discuten qué cambio concreto haz realizado, que haces turismo social o te miden según la cantidad de gente que impactas en una actividad. Para mí el primer aprendizaje es la visión del país que formas siendo voluntario y desde ahí tus ideas y sueños se irán sumando a otros, haciendo equipo, transformando vidas y generando el cambio cultural por el que tanto trabajamos.

Un ejemplo de voluntario era José Miguel Bucarey, más conocido como “El Buca” quien llegó a la fundación el 2012 buscando un espacio para trabajar por un Chile más libre, más alegre y más emprendedor. Pero por sobre todo,  no creía en los sueños imposibles. El Buca era abogado, papá de dos preciosos niños a los que denominaba “los junjis” y siendo un enamorado de Chile, encontró en la fundación esa libertad e irreverencia que a él también lo identificaba.

En su camino no sólo marcó a los que pudimos trabajar con él, sino que también marcó a esas personas que en silencio piden ayuda. Ese empujón, esa oportunidad que no han encontrado en otra parte. El Buca creía por sobre todo en el emprendimiento y la libertad. Creía y demostraba que entregándote al otro desde lo que más te gusta hacer, lo haces desde la alegría. Empoderaba a persona que se le cruzara, diciéndole que era capaz de hacer más, de poder servir, y así fue como llevó a su peluquero a que le cortara el pelo a personas en situación de calle, y además formó el primer grupo de abogados voluntarios para entregar asesoría legal en campamentos de la región.

Gracias Buca por enseñarnos a luchar con más fuerza por las oportunidades, por los sueños y por la libertad. Esa libertad responsable que a veces vemos tan olvidada.

Gracias por darnos energía, confianza y guiarnos por tantos caminos. Nos enseñaste el valor de la trascendencia mucho más que otros, porque la vivenciamos contigo y tus niños. Gracias por los tremendos patriotas que nos dejaste.

Seguiremos trabajando por una sociedad más libre y más alegre. Porque al hacer lo que te gusta, buscarás la libertad. Y al querer lo que haces serás más feliz.

Quisiera una Sociedad civil, que aprenda a mirar a las personas por lo que llevan en su interior, no por lo que falta en su exterior, una que vea a los pobres de oportunidades, pero ricos de alma y esperanza. Esos que se levantan con un buen sueño y se acuestan con la esperanza de poder repetirlo.

Quiero una Sociedad Civil que conozca una sola manera de INFLUIR en los demás. Aquella que da el ejemplo, aquella en que está permitido cansarse, pero nunca rendirse en este trabajo de brindar oportunidades a los soñadores, y que nos permita devolver una estrella al mar.                                                                                                           

Si me preguntan a mí, yo decidí CONSTRUIR PUENTES y derrumbar muros. ¿Y Tú?”, José Miguel Bucarey Winkler. 

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