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La ruta de un Voluntario: Testimonio de cómo ser parte de la solución

"Hoy tenemos el terremoto social que viven mucho compatriotas de Arica a Punta Arenas. Estar con ellos, ser quienes les podamos abrir las puertas", dice un voluntario.

Hoy les quiero mostrar la ruta que siguen muchos de los jóvenes que comienzan el camino del Voluntariado en nuestro país. No escribiré yo esa ruta, sino más bien conocerán el testimonio de Nicolás Canales, un joven estudiante que debido a las experiencias en terreno ha decidido poner sus talentos a disposición del país:

Ruta Voluntario

Foto: Nicolás Canales

“Cerca de invierno del 2010, un sábado por la mañana, me encontraba junto a un grupo de jóvenes en un campamento llamado “Juan Pablo II” en la comuna de Peñaflor, a las afueras de Santiago. La invitación fue un compromiso con un amigo, así partimos la mayoría como Voluntarios. Sin embargo, al estar ahí, en terreno, conociendo la realidad de algunos, me di cuenta que ese compromiso se convirtió en una responsabilidad con mi país.

En Julio del 2010 y siguiendo este compromiso, conocí una de las tantas aldeas de emergencia en Rancagua (aldea San Antonio), que albergaba a familias que lo habían perdido todo después del terremoto. Luego seguí recorriendo el país. Al comprender la realidad de gente que vive aislada en la isla de Quehui, gente que lucha contra el frío y la lluvia en Osorno, gente que se la juega por emprender en Valdivia, gente que tiene una cultura riquísima, pero que la distancia le quita oportunidades para surgir en la comunidad de Puaucho en Puerto Saavedra y entre muchas otras realidades a lo largo de nuestro país, me di cuenta que podemos hacer algo. Que no es tan lejano transformar la realidad de tantos y que podemos, como jóvenes, ser los amplificadores de su voz que no siempre es escuchada. Pero si algo nos caracteriza es lo hacemos en base a la alegría.

Hoy tenemos el terremoto social que viven mucho compatriotas de Arica a Punta Arenas. Estar con ellos, ser quienes les podamos abrir las puertas de la esperanza que muestran que vivir en su situación no es una condena,  que sin duda no hay sueños imposibles y que los límites no existen cuando tenemos enfrente nuestros objetivos.

En la vida uno no elige la cuna en la que nace y tampoco el mundo de las oportunidades es igual para todos, pero creo que si podemos canalizar nuestras talentos en ayudar a los que no tienen o no  tuvieron las mismas oportunidades que nosotros,  así podemos lograr un gran cambio cultural y que poco a poco las dos caras de la moneda comienzan a ser una sola”.

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