Mirada del voluntariado desde adentro: “Un voluntario no tiene límites”

El voluntariado marca trascendencia donde sea que se aplique.

Guía de: Voluntariado

Esta semana le dejo el espacio a Martín Cobos, voluntario de Talca que nos cuenta su experiencia como voluntario.

Actualmente Chile es mirado como un país que ha crecido en varios ámbitos. Lamentablemente, también en desigualdad. Esto se ha hecho notar en su máxima expresión con las emergencias que se han vivido en los últimos años. Eso ha demostrado que hay cientos de chilenos que han querido hacerse cargo de los problemas por diferentes vías. Algunos eligen manifestar, otros intentan cambiar el sistema desde adentro, algunos se la juegan por cambiar leyes expresando su molestia mediante críticas públicas y otros simplemente se hacen los tontos. En las últimas catástrofes vividas en nuestro país hemos sido testigos de cientos de republicanos haciéndose cargo de los problemas queriendo transformar Chile entregando gran parte de su tiempo. Algunos dedicándoles su vida entera, otros haciéndolo desde la alegría y la eficacia liderando y delegando a personas más capaces que ellos mismos.IMG-20160817-WA0018

 

¿Te imaginas un vehículo sin motor? ¿Qué sería de una fundación sin un voluntariado? El ser voluntario no tiene límites empezando con que lo pueden ser desde chicos a grandes, no importa la edad. Todos como sociedad civil podemos contribuir a mejorar Chile y aportar a los problemas públicos con un granito de arena; quizás no construyendo un colegio gigante, pero sí ayudando a que una persona en situación de pobreza pueda emprender.

Ser voluntario va mucho más allá. Ser voluntario significa amplificar la voz de la gente, de aquellos que son parte del paisaje pero nadie los ve, de aquellos que tienen voz pero nadie los escucha y, lo más importante, es conocer en terreno las necesidades de la gente y las dos caras que tiene el país. Lo que muchos llaman “lo feo de nuestra sociedad”. “En Desafío aprendí más de lo que aprendí en la universidad”. Desde ahí nace la experiencia del voluntario y el decir “yo estuve ahí y sí sé lo que es la pobreza” “yo estuve en un campamento y sé cómo viven”. Lo mejor que puede tener un voluntario es la oportunidad de estar en terreno viviendo y conociendo la vida de esas personas, su realidad, escuchar sus necesidades y poder amplificarlas en cualquier momento.

La trascendencia es vital cuando el voluntariado se desarrolla durante un tiempo largo o corto. El voluntariado marca trascendencia donde sea que se aplique: comunidades, ciudades, comunas, países, colegios, etc. Dejar huella es el sinónimo de trascendencia. Impulsar y empoderar a la sociedad civil a que se hagan cargo de los problemas es el sinónimo de ser voluntario. Cientos de jóvenes y cientos de adultos trabajando en equipo para lograr un cambio y que al verlos causan tanta motivación en una persona que lo único que quieren después es hacer lo que vieron, con las mismas ganas y mejor que ellos. La trascendencia es muy importante cuando trabajas con jóvenes porque ellos son la generación que viene, son el futuro de Chile y los llamados a aprovechar las oportunidades que el país les entrega. Son los llamados a hacerse cargo de los problemas y a transformar Chile como sociedad civil.

¿Quién es el beneficiario?

El voluntario es el que se lleva la mayor ganancia: una que es personal. A pesar de que haya un beneficiario y un voluntario que le ayuda a resolver esas necesidades o problemas; es este último quien se lleva la ganancia y termina siendo el beneficiario. El voluntario gana muchos elementos: experiencia– algo único que sólo te da la trayectoria–,  conoce otras realidades de Chile– las dos caras de la moneda–, aprende más de lo que se piensa ya que se crece como persona y se desarrollan habilidades que antes no poseías. Se crea una consciencia social como persona y se traspasa el mensaje de las fundaciones en diferentes generaciones.

Lo que se aprende en el voluntariado lo puedes desarrollar en cualquier otro ámbito. ¿Sabes lo que hicieron los pescadores, de Pelluhue, de Duao cuando salieron a pescar la primera vez después del maremoto? Lo conseguido en la pesca se lo donaron a la gente. Esas lecciones nos están dando, ¿cómo no ayudarlos?, ¿cómo no estar cerca de ellos?.

En sí, mirándolo desde un punto de vista totalmente subjetivo, nos damos cuenta que el voluntariado de una fundación pasa a ser automáticamente el futuro de Chile. Esos jóvenes que todos queremos ver y que a todos nos gustaría ser. No obstante, siempre y cuando esta linda actividad no se acabe, si el voluntariado fuera algo normal y una tendencia en nuestro país apostaría que seríamos un mejor Chile, quizá más solidario o más amigo de los amigos, quizás menos interesado, más sentimental y más patriotas. Hay que aprovechar la generación que hay y la que viene porque son jóvenes que se la están jugando sin importar si representan a una ONG o lo hacen por su propia cuenta.

Es importante que apoyemos y creamos en esas personas que día a día luchan por un Chile mejor para transformar esta sociedad que muchas veces no es la que queremos pero que muchos se quedan en la queja y otros prefieren hacerse cargo de los problemas. Da lo mismo el color político, da lo mismo el cargo, da lo mismo el color de piel; sólo nos importa hacer de esta sociedad una sociedad civil comprometida y empoderada. Hay que darse cuenta que el Estado no puede solo y nosotros tenemos que estar ahí.

Más sobre Voluntariado

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X