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Voluntariado Corporativo: un win-win sostenible en el tiempo

Pienso que entre todos debiéramos generar vivencias que promuevan una sociedad más humana, buscando cadenas de colaboración.

Actualmente trabajo en SMU como jefe de proyectos de RSE, y he tenido la suerte de vivir en carne propia los excelentes resultados de los llamados “voluntariados corporativos”.

En nuestra área de RSE una de las líneas estratégicas que promovemos es la de trabajar en torno al apoyo a la discapacidad, tanto física como cognitiva. Esto se refleja concretamente en ciertas acciones y compromisos que hemos tomado, como por ejemplo ser el supermercado de la Teletón (Unimarc) por tercer año consecutivo. En paralelo trabajamos fuertemente con la Fundación Descúbreme tanto en la inclusión laboral de personas con discapacidad –con más de 200 colaboradores incluidos a lo largo de Chile-, como en la implementación de la donación de vueltos en 8 regiones del país, los cuales van directamente a financiar proyectos que buscan la inclusión social de personas con discapacidad cognitiva.

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Es importante destacar que el 100% de los vueltos donados por los clientes de Unimarc se entregan a las instituciones, escuelas o microemprendimientos quienes capacitan, educan o estimulan a personas con síndrome de Down, Asperguer, Autismo, Disfasia, entre otros. En esta misma línea, apoyamos también a la Corporación de Rehabilitación Club de Leones de Punta Arena en sus Jornadas del Niño Magallánico (un símil a la Teletón, pero regional).

Para la Teletón este fin de año hemos realizado campañas internas de colaboradores para recaudar fondos (desayunos, bailes, días deportivos, entre otros), en las que participan distintas áreas que nos distribuimos las tareas y colaboramos para llegar a ese objetivo común. Para el proyecto de recaudación de vueltos, tenemos un programa de sensibilización a cajeras, en la que hemos hecho vinculaciones entre nuestros supermercados y las instituciones beneficiadas, es decir, invitamos a los beneficiarios de aquellos proyectos que se financian con los vueltos de nuestros clientes a visitar los supermercados, o al revés, para que las personas que, además de cumplir sus labores diarias tienen la tarea de incentivar la donación, conocieran al beneficiario directo que está agradecido de la labor que día a día hacen por ellos y viceversa.

Este es un buen momento para recordar la frase “una imagen vale más que mil palabras”. Sin embargo, le agregaría: “Pero nada puede comparársele a lo que genera una experiencia”, pues es ese el momento –el de la experiencia vivida-  en que las cajeras y el beneficiado se conocen y comparten juntos, donde se genera el lazo más fuerte de este programa: el compromiso. Y por el lado de la Teletón, es ahí, donde áreas que no se conocían y no tenían nada en común, trabajan por objetivos más allá de su trabajo.

Con todas estas iniciativas, -entre otras que estamos llevando a cabo- hemos visto que el tiempo que entrega la gente haciendo voluntariado deja de ser una actividad que te propone la empresa, sino más bien se transforma en un regalo que se hace la persona a su propia vida.

Si bien buscamos apoyar e impulsar a la fundación y sus proyectos –para que reciban más aportes y se logren beneficiar más iniciativas– e incentivamos a nuestros colaboradores sacándolos de la oficina a experimentar una actividad diferente, haciéndolos vivir algo que los saca de su rutina diaria y haciéndose parte de la responsabilidad social de la compañía, he visto, y estoy convencida, que hay un tercer actor, enormemente beneficiado con todas estas actividades internas: la empresa.

La entidad no solo les ofrece a sus empleados una actividad con impacto social o una experiencia que recordarán, sino que tiene la posibilidad de promover que su gente quiera aportar a la sociedad desde sus mismos puestos de trabajo. Y por si fuera poco, he notado que estas iniciativas han generado cambios positivos en el ambiente de trabajo, en el orgullo de los colaboradores, en el sentido de pertenencia con la misma empresa, en el compañerismo, la formación y en el trabajo en equipo.

En fin, a partir de nuestra experiencia, pienso que entre todos debiéramos generar vivencias que promuevan una sociedad más humana. Existirán cadenas de colaboración en la que no solo el grande ayuda al más chico y este es el que sale favorecido, pero que sin el interés del más fuerte el débil no puede funcionar, sino que se logrará un win win para todos sostenible en el tiempo.

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