¿Cómo responder a las preguntas de sexualidad?

Las preguntas con relación a lo sexual aparecen desde muy temprano. Si bien al principio los niños buscan saber cómo vinieron al mundo, estas interrogantes se van complejizando con el tiempo.

Guía de: Adolescencia

Las preguntas de índole sexual siempre son un tema bastante complicado y oculto para los papás. El despertar sexual de los niños conlleva algo de incertidumbre para los adultos. ¿Cómo responder?, ¿Qué cantidad de información entregar?, ¿Qué palabras usar? Son algunas de las inquietudes que estas dudas infantiles generan en los adultos.

Como punto de partida es importante que los padres reconozcan a sus hijos como seres sexuados, pues cuando la sexualidad es vista como un “tabú” aparecen los mitos, la poca claridad de la información y la no saciedad de la curiosidad en los niños, situaciones que lejos de acallar sus interrogantes los lleva a responderse por fuera del seno paterno.

Hablar con propiedad, sin tapujos  ni vergüenza  es la mejor manera  para iniciar  los temas sexuales con los niños. El poder asumir con naturalidad las conductas sexuales de los hijos es el primer paso para manejarlo. Los niños tienen el derecho de recibir  una adecuada orientación sexual.

¿Debo o no responder a sus preguntas?

Sexualidad adolescentes

Foto: Patricio Ulloa

Hablar con propiedad, sin tapujos ni vergüenza es la mejor manera para iniciar los temas sexuales con los niños.

Aun cuando las preguntas sean incómodas de responder, hay que dejar la vergüenza de lado. Si no son los padres los que respondan a las dudas, se debe dar por sentado que ellos seguirán buscando respuestas hasta encontrar a quien se las entregue.

Muchas veces la poca claridad de la información, los inventos o el evitar hablar de sexo hace que, entre niños o púberes, se tergiverse la información. El hecho que entre pares contengan su curiosidad puede desencadenar conductas inapropiadas por la falta de experiencia y veracidad desde dónde provienen las respuestas.

Evolución de las dudas

Las preguntas respecto a temas sexuales inundan a los pequeños desde sus primeros años de vida. A partir de los 4 o 5 años arranca la inquietud de saber cómo vinieron al mundo, cuál es el nombre de sus genitales y por qué los cuerpos adultos son diferentes a los de los niños. Si desde un comienzo los padres entregan información de calidad, ayudarán a construir una sana vida sexual adulta de ese hijo.

Llamar a los órganos por su nombre, no con apodos, explicar de acuerdo a lo que cada niño pueda entender cómo llegó al mundo y comentarles que con los años su cuerpo será como el del papá o de la mamá, permitirá saciar la curiosidad de aquellas primeras preguntas, y por sobre todo, cuando lo comenten con sus pares, el hecho de estar informados y que sus padres les hayan dicho la verdad, marcará un círculo de confianza con el mundo de los adultos.

Llegada la pubertad, niños y niñas necesitarán nuevas respuestas para transitar lo menos angustioso posible este nuevo periodo. Preguntas respecto a sus cambios físicos y hormonales, información relacionada con las primeras prácticas masturbatorias y métodos de protección sexual son algunas de los temas que los padres deben estar preparados para abordar.

La idea tampoco es bombardear a los niños con información. No es necesario convertirlos en enciclopedias sexuales, sino más bien, al igual que con otros temas darle la información que puedan entender según su etapa de vida. El entregar más información de la que el niño precisa angustia más que clarifica

Preguntas en la adolescencia

El haber sido padres francos a la hora de responder las preguntas de la niñez sumará votos de confianza cuando los hijos entren en la adolescencia. Si este no ha sido el caso, una buena opción es reconocer ante el adolescente que se ha cometido un error en el pasado, no por no respetarlo como sujeto, sino por propias limitaciones del adulto, como la vergüenza.

De esa manera el púber entenderá que puede confiar en las respuestas de sus padres, que estos respetan sus necesidades y que en ellos, mejor que en otras personas, puede encontrar la información que necesitan con relación al despertar sexual que están vivenciando.

Es importante recordar que una orientación sexual adecuada previene embarazos no deseados, abusos sexuales y enfermedades de transmisión sexual. Y que la correcta formación sexual parte en la conversación franca y directa con el otro.

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