Adolescentes adictos al amor, atentos a excesos juveniles

Podríamos resumir en tres síntomas centrales. Pánico ante la posible pérdida o ausencia del otro, compulsión en lo que se le entrega a la relación y el síndrome de abstinencia que provoca su ausencia.

Guía de: Adolescencia

La “Adicción al amor” no es una condición específica de un grupo de individuos, esta situación puede expresarse en cualquier momento de la vida, más cuando se atraviesa por una etapa en la que se inician los procesos de atracción que nos acercan a las primeras relaciones sentimentales.

Las desventajas de ser un “adicto al amor” son variadas, pero es importante destacar que, tal como ocurre en cualquier adicción, ésta crea dependencia emocional y física, situación que deja en una situación de vulnerabilidad a quienes la padecen.

Factores como la dependencia, celos, emociones negativas, excesivo cuidado de la relación, obsesión y resistencias son algunos de los síntomas que indicarían la existencia de una “dependencia amorosa”.

Adictos amor

Foto: Carla Dannemann

Los celos irracionales son una características de los adictos al amor.

Un estudio realizado por la Universidad Veracruzana, México, demuestra como los adolescentes se pueden volver adictos al sentimiento del amor y de esa manera, iniciar relaciones tóxicas con sus parejas sentimentales.

Amor en las relaciones de pareja

Si bien las definiciones de la palabra amor son tan amplias como enamorados hay en el mundo, socialmente se ha aceptado que es éste sentimiento la base de la gran mayoría de las relaciones afectivas.  Es el amor el centro de la construcción del ideal de pareja romántica, aquella unión que busca comprensión, entendimiento, complicidad y pasión entre otros componentes.

Debido a la complejidad de fenómenos que se involucran a la hora de amar, podemos decir que el sentimiento reúne conductas, emociones, reacciones físicas, emociones y comportamientos sociales. Todos es su conjunto, y en diferentes niveles, son los que se definen como amor hacia otra persona.

Adicción al Amor

Aun cuando este amor, este sentimiento hermoso que las personas experimentan en compañía de otro, sea el sentimiento más explotado por el cine, la música y la literatura, existe una parte oscura del mismo.  Ese otro lado, el que provoca dependencia, sentimientos de posesión, celos irracionales, y diversas conductas que abortan la felicidad de la pareja, es el que se conoce como adicción al amor.

¿Cómo podemos saber si es adicción? En este caso es necesario diferenciar de aquellas comprensiones y concesiones que uno pueda tener con su pareja a aquellas conductas que se convierten en hábitos en los que se le ofrece todo a la otra persona, pensando que la autodestrucción es válida por mantener una relación con ese otro.

Mi hijo es un adicto al amor

La adicción al amor se puede descubrir cuando la relación produce daño y es perjudicial para la salud física y emocional del individuo sin que éste pueda alejarse de ella. Lo lamentable es que al igual que con cualquier adicción, el sujeto se va haciendo cada vez más adicto, por lo que el sufrimiento y la dependencia también van en aumento.

Tornar la relación el centro de la vida, hasta el punto de necesitarla en cada momento de su vida es una señal de alerta. El hecho que la felicidad de una persona dependa  de la presencia y el contacto con otro, es sin duda un ejemplo de cómo el amor se empieza a transformar en adicción.

Otra de las características es la necesidad que estos individuos tienen de ser amados. Son sujetos que no disfrutan dando, sino recibiendo. El distanciamiento de sus amigos y redes familiares es otro ejemplo de cómo la pareja se ubica en el centro de la vida, descuidando todo tipo de relaciones que antes eran importantes.

Incluso la presencia de síntomas psicológicos como insomnio, cuadros de angustia y desesperación; o físicos tales como jaquecas, sudoraciones y opresión en el pecho que sólo desaparecen en presencia del ser “amado” son algunos detalles en los que vale la pena considerar una adicción al amor.

Podríamos resumir en tres síntomas centrales. Pánico ante la posible pérdida o ausencia del otro, compulsión en la cantidad y calidad que se le entrega a la relación y el síndrome de abstinencia que provoca su ausencia, son las principales señales de que su hijo puede estar en medio de una relación adictiva.

Cuando las señales existen lo mejor es hacerse cargo de ellas. Enfrentar el problema en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre una vida feliz y una existencia que vive atormentada por culpa de una adicción disfrazada de amor.

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