Celos en la adolescencia: ¿Cómo enfrentarlos?

A medida que se va creciendo es importante que los sujetos aceptemos los celos como un sentimiento natural e inevitable que no es necesario reprimir ni negar.

Guía de: Adolescencia

Todos hemos oído hablar de celos. No es un dato menor el recordar que casi el 30% de los episodios de violencia en las relaciones corresponden a estos incómodos y dañinos compañeros.

Si bien clínicamente existen celos normales y celos patológicos, resulta importante aprender a distinguirlos a tiempo, para que nuestros hijos no se transformen en adultos celosos patológicos en la vida adulta.

Los celos aparecen desde edades muy tempranas por temor a perder el afecto, la atención o el amor de los padres, son estas sus primeras manifestaciones. Un claro ejemplo puede sr el nacimiento de un hermanito. En tanto en la adolescencia los celos tiñen las primeras relaciones sentimentales provocando malestar y sufrimiento en ambas personas.

Celos

Foto: El Mercurio

¿Qué son los celos?

Los celos son una emoción que manifiesta la ansiedad ante la posible pérdida de una figura de apego. Según la teoría de J. Bowlby, el apego es la seguridad afectiva o psicológica con la que las personas, en este caso bebés, se relacionan con su vínculo primario. Según esta teoría, una persona a lo largo de toda su vida siente celos cuando supone que está en peligro la relación con aquellos a quienes ama profundamente.

Los celos normales son aquellos donde el sujeto es capaz de “echar mano” a sus objetos internos para que se le haga más tolerable la espera o la separación de sus objetos de amor. Según Bowlby, aquellos bebés que han sido cuidados por madres afectuosas y preocupadas desarrollarán este apego seguro, que les permitirá estar en calma o reaccionar de mejor manera ante la pérdida momentánea o definitiva de un objeto de amor.

En la época adolescente los celos se desplazan hacia los amigos y las primeras relaciones sentimentales. Los cambios hormonales y psicológicos que acontecen a esta edad hacen que todos los sentimientos sean vividos con gran intensidad y sufrimiento. Por ello un adolescente celoso, puede vivir con gran intensidad esta emoción y transformarla a una situación patológica que le marcará en sus relaciones sentimentales adultas.

Lo importante es que a lo largo de todo el proceso de desarrollo los padres enseñen a sus hijos a que la persona amada no es un objeto exclusivo de pertenencia, que tiene intereses propios y libertades individuales y que esto no implica un engaño o una traición. De esta manera se conducirá a que los incómodos celos aparezcan de manera normal y no invadan la psiquis del sujeto como una emoción incontrolable.

¿Cómo se manifiestan los celos?

A medida que se va creciendo es importante que los sujetos aceptemos los celos como un sentimiento natural e inevitable que no es necesario reprimir ni negar. Esto sólo se logra con un trabajo familiar que respalde esta emoción, la expresión justa de sus celos dándoles de esa forma el encause más satisfactorio para la formación de sus hijos.

En el adolescente, un mal manejo de la emoción, hace que este se cierre y no sea capaz de hablar de lo que le pasa. Esta forma inadecuada de expresar los celos puede llevar a dejarse de hablar con un amigo o con la pareja, sin que estas personas se enteren realmente de sus verdaderos sentimientos ni puedan ayudarle a sentirse mejor.

¿Cómo podemos ayudar a un adolescente celoso?

Hablar con él acerca de sus emociones, animándole a decir lo que realmente siente, a hablar de sus celos y de las situaciones que lo provocan. Es importante calmar su angustia, no dejando que esta invada a su personalidad.

La experiencia de los padres o de los adultos puede servir para ayudar al adolescente a analizar si los celos son fundados o infundados y ofrecerle estrategias para resolver la situación. Una buena idea es motivarlo a que hable de sus sentimientos con la persona indicada, amigos o pareja, esto siempre ayuda a reducir la ansiedad y devolver la confianza.

Otro espacio que se debe destacar es que los celos y la desconfianza que estos provocan vuelven invisible otras partes de la relación. La idea es que los adolescentes acepten que se puede sentir celos, pero que es necesario poder pensar y hablar de ellos, de modo que esta emoción no perjudique la relación.

Ellos deben tomar conciencia de que los celos patológicos e infundados pueden romper una relación.

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