Coletazos del caso Boza: ¿Hay educación superior para todos?

Si los colegios, todos los colegios, privados y públicos fueran capaces de enseñar a pensar a sus alumnos, de realmente educarlos, los jóvenes no sufrirían este tipo de discriminación en la educación “superior”.

Guía de: Adolescencia

Las palabras del premiado arquitecto Cristian Boza, se convirtieron en el eje de las polémicas de esta semana. Las redes sociales se inundaron con opiniones respecto a las declaraciones que el ex decano de Arquitectura de la Universidad San Sebastián expresó en una entrevista.

Tras ser consultado por la calidad de sus alumnos, la pregunta exacta fue ¿Tiene buenos alumnos? El arquitecto contestó con un rotundo No, puesto que el perfil de la universidad era C2 y C3, haciendo las cosas más difíciles.

Agregando “no tiene cultura, no tiene sofisticación, y con mucho respeto lo digo, porque los adoro y nos hemos hecho muy amigos. Son primera generación en la universidad, son por ejemplo hijos de un camionero, de gente vulnerable. Me equivoqué en plantear un esquema muy sofisticado”.

Cristian Boza

Foto: Alex Moreno

Cristian Boza causó polémica por sus dichos sobre sus alumnos.

Esas declaraciones fueron más que suficientes para que las críticas hicieran explotar las redes sociales. La situación fue tan grave que incluso le costó el puesto en la universidad al otrora ganador del premio latinoamericano de arquitectura en 2005.

Sus disculpas no se hicieron esperar, Boza expresó que sus palabras no habían sido las adecuadas, que su intención jamás había sido la de ofender a sus alumnos o a sus padres, pero que más allá del error cometido no se podía negar la real situación de la educación nacional.

“La torpeza de mi expresión no puede ocultar el fondo del problema. La crisis de la educación en nuestro país, no es patrimonio de un sector. Es un tema nacional que la ciudadanía constata diariamente. El problema de la calidad de la educación no es una consigna callejera, ni un discurso político. Es un drama presente en todos los sectores y que se evidencia en la fragilidad de las bases de conocimiento de los estudiantes que ingresan a la educación superior”, salió a aclarar Boza después de que estallara la polémica.

Educación “Superior”

Es que claramente, y aun cuando las palabras utilizadas por el arquitecto fueron absolutamente fuera de contexto, es una realidad que los miles chilenos que año tras año hacen un esfuerzo por darles a sus hijos la posibilidad de formarse profesionalmente no siempre encuentran amparo en una institución de calidad.

Muchas familias se encuentran con una realidad que traspasa todas las fronteras, la educación que entregan los alumnos de colegios subvencionados o estatales los deja por debajo de quienes pueden pagar por una educación de mejor calidad –haciendo una salvedad con los alumnos de colegios emblemáticos- lo que genera menores puntajes en la PSU y con ello la imposibilidad de ingresar a planteles de mejor nivel educativo.

La historia se repite año tras año, pues una gran mayoría de los jóvenes que sueñan con una profesión son admitidos en instituciones de segunda y tercera categoría. Lamentablemente, nuestro sistema educativo está fuertemente segmentado. Los puntajes de ingreso son un primer corte, los aranceles otra de las barreras, incluso la ubicación de las universidades privadas de mejor nivel como lo son UAI o la Universidad de los Andes, son un obstáculo al libre acceso educativo.

Las palabras de Boza representan el pensamiento de cientos de docentes que, a diario se encuentran con esta realidad en sus aulas, y lejos de justificar sus palabras peyorativas es una obviedad que el centro del problema es la calidad de la educación y no la clase social de estos alumnos, el problema es que en Chile, esto lamentablemente va de la mano.

Si los colegios, todos los colegios, privados y públicos fueran capaces de enseñar a pensar a sus alumnos, de realmente educarlos, los jóvenes no sufrirían este tipo de discriminación en la educación “superior”. No sería necesario ser sofisticados o haber viajado por el mundo para entender a cabalidad el rol del profesional en la sociedad.

Y si no interpreto mal, me parece que ese es el trasfondo del asunto, en Chile muy pocos colegios y contadas universidades fomentan el real espíritu de ser profesional. Lamentablemente son muy pocos los alumnos que al salir de la universidad saben realmente cuál es su rol y su responsabilidad para con la sociedad. Los que tienen suerte y son buenos observadores lo aprenden en el trabajo, hay otros que pasan su vida sin saber el real valor de tener una profesión, sus verdaderas implicancias y, por sobre todo, el compromiso intelectual y creativo que esto implica.

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