Comer a intervalos, una gran ayuda para adelgazar

Científicos realizaron una investigación con adolescentes. El estudio señala que el comer en intervalos regulares adelgaza y que los adolescentes que comen muy rápido acumulan más grasa corporal.

Guía de: Adolescencia

El frío y la gran cantidad de horas que se pasa en la casa son dos enemigos para conservar el peso ideal. Aumentar de peso es común durante el invierno.

Hace algunos días empezó el invierno y con ello los días fríos y grises que nos quitan las ganas de realizar actividades fuera de la casa. Del colegio a la casa, de la universidad a la casa, del trabajo a la casa, parecen ser las rutinas que miles de chilenos adquieren durante los meses de frío.

Si a las bajas temperaturas le sumamos esas horas en el hogar y la gran cantidad de ropa que usamos para abrigarnos, la ecuación resulta simple: ganamos kilos en el invierno como consecuencia del descenso en los grados y de las pocas ganas de hacer actividades al aire libre.

Comer intervalos

Foto: El Mercurio

La buena noticia, es que un reciente estudio científico reveló que no es necesario hacer ejercicio para disminuir el peso, por lo que el comer a intervalos es también un aporte a la hora de perder aquellos kilos de más.

Alimentarse a intervalos regulares adelgaza aunque no se haga ejercicio

Científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) en España, realizaron una investigación con adolescentes. El estudio señala que el comer en intervalos regulares adelgaza y que los adolescentes que comen muy rápido acumulan más grasa corporal.

Los estudiosos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), concluyeron que aquellos adolescentes que comen más de cuatro comidas al día se mantienen más delgados que los que no mantienen este hábito.

La importancia de este descubrimiento es que el poder ordenar los intervalos de comida ayudaría a contrarestar los nefastos efectos que la obesidad ha generado en la población adolescente. La idea no es suplir el ejercicio físico, sino entregar un complemento y un aporte de cómo perder kilos a pesar de las condiciones invernales.

Fórmulas de prevención

No debemos olvidar que la actividad física regular durante la infancia y la adolescencia puede ofrecer protección contra una amplia gama de estos factores de riesgo de ésta  enfermedad y de muchas otras.

De esta manera resulta interesante poder realizar una combinación de actividad física adecuada y hábitos dietéticos saludables para poder prevenir la obesidad y otras alteraciones comunes en la adolescencia relacionadas con la nutrición, como por ejemplo una mineralización ósea deficiente.

El estudio

La investigación se basó en un cuestionario donde se interrogaba por las costumbres alimenticias del grupo estudiado. Tipos de comida, frecuencia y velocidad de la ingesta, consumo de bebidas y participación en actividades físicas durante su tiempo libre; además se midió el nivel de grasa corporal de los encuestados de edades entre 13 y 18 años-.

Los resultados apuntan a que la grasa corporal es menor en los adolescentes que practican ciertos hábitos saludables, como realizar un almuerzo a media mañana y una colación a media tarde, hacer más de cuatro comidas al día y comer a una velocidad adecuada. Con respecto a esto último, se descubrió que los que comen bastante rápido presentan niveles de grasa más altos. Por otro lado, la regularidad en las comidas no guardó relación con los hábitos deportivos de los jóvenes.

La importancia del desayuno

Mucho se ha reiterado respecto a la importancia del desayuno en la dieta diaria. Los autores observaron que el desayuno diario resultaba especialmente beneficioso en aquellos que no realizaban ejercicio físico alguno, y que los que se saltaban esta comida poseían más grasa corporal.

Las diferencias de género en cuanto a la actividad física eran considerables. Menos de un20% de los varones declaraba no realizar actividad física, mientras que un porcentaje cercano al 48% de las mujeres confesaban no hacer ejercicio. Sin embargo, y pese a este alarmante dato los niveles de grasa corporal en ambos sexos se mantenían en el mismo rango si mantenían el hábito de desayunar cada día.

“Hacemos hincapié en la necesidad de tener en cuenta las interacciones entre distintos hábitos dietéticos y patrones de ejercicio físico a la hora de evaluar el estado nutricional y esclarecer y prevenir el desarrollo de la obesidad en niños y adolescentes”, concluyeron los investigadores.

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