¿Cuándo debe ser la primera visita al ginecólogo?

Se recomienda que la primera visita al ginecólogo sea entre los trece y quince años. Debes preguntar todas las dudas que tengas y creas que puedan ser resueltas ahí.

Guía de: Adolescencia

Muchas adolescentes se preguntan cuándo debe ser la primera visita al ginecólogo. Seguramente la pregunta se hace entre las amigas que, por una u otra razón son las primeras del grupo en ir. Otras con sus madres, hermanas o mujeres de la familia…

Más allá de a quién le preguntamos cuándo, lo claro es que muchas de nosotras nos preguntamos si ya es el momento.

visita ginecólogo

Foto: Macarena Pérez

Antes de eso es bueno tener en cuenta que muchos problemas de salud se pueden evitar si nos cuidamos y nos dejamos aconsejar por los profesionales adecuados. Es al ginecólogo a quien hay que acudir por dudas de ciclos menstruales y de sexualidad, es ahí donde encontraremos las respuestas oportunas a nuestras inquietudes.

La literatura indica que es conveniente que esta primera visita sea entre los trece y quince años. Una cita de atención que, en primera instancia, servirá para que se conozcan, conocer tu historia médica ginecológica y ver si son necesarias nuevas visitas. Los exámenes físicos, en muchos casos son necesarios si existen problemas puntuales o si has iniciado tu vida sexual.

Existen otras recomendaciones sobre el periodo apropiado durante el mes para programar esta visita. Algunas de esas indicaciones hablan de la pertinencia de acudir una semana después del periodo menstrual. Entre otras explicaciones, porque en esos días los pechos están más blandos y cualquier nódulo se podría palpar de mejor manera.

Respecto de la información que deberías compartir con tu médico se encuentra, por ejemplo, la historia clínica de tu familia. La existencia de afecciones ginecológicas de tus antecesoras o parientes puede ser importante como antecedente; información sobre tu vida sexual y ginecológica. Eso determinará el tipo de orientación que el profesional pueda entregarte; uso de anticonceptivos y si estás en riesgo de contraer algún tipo de enfermedad de contagio sexual; si has tenido episodios de intenso dolor o sangramiento extremo en tus periodos; o cualquier molestia o picazón ginecológica.

Lo importante es preguntar todo lo necesario. Todo lo que creas oportuno saber. Métodos anticonceptivos, los más adecuados para tu cuerpo y las correctas formas de uso para evitar contagios de enfermedades (en el caso de los preservativos) y de embarazo. Dolores que no creas normales. El acné que pueda aparecer en tu piel, también puede tener su causa en procesos hormonales, así como el hirsutismo (exceso de vello en el cuerpo), etc.

La confianza también es un aspecto fundamental. Para muchas mujeres la primera consulta al ginecólogo es con el médico de la familia. Es importante que si no te sientes en confianza con él, seas capaz de explicar que quieres acudir a otro profesional.

Respecto de la confidencialidad de tu visita, recuerda que los ginecólogos son profesionales de salud que deben guardar secretos profesionales, debes sentirte tranquila por eso. La decisión de entrar o no con tu madre, u otra persona, debe ser una elección personal que debes conversar para que lo entiendan y acepten.

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