Desocupación y precarización laboral: el escenario económico que desafía a la juventud

El grupo entre los 15 y 24 años de edad es el más perjudicado por las oscilaciones del mercado y también por los vicios del sistema.

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Según la última información del Instituto Nacional de Estadística, en Chile el 21,1 por ciento de los jóvenes empleados lo hace sin protección contractual. Otro 26,2 por ciento no cuenta con protección previsional.

Datos que se suman a los publicados por la encuesta Hays, en conjunto con Oxford Economics, quienes hace pocos días dieron a conocer el Informe Anual de Habilidades Globales (Global Skill Index).

En dicha publicación, nuestro país aparece con un desempleo juvenil que alcanza el 14,9 por ciento de la población medida. Resultado que sitúa a Chile como uno de los países OCDE con mayor nivel de desocupación en este rango etario (15-24 años).

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Así, desde Hays explican que el detrimento en los jóvenes contratados se explica por la crisis mundial, la baja del precio del cobre, y el bajo crecimiento alcanzado.

Sin embargo, este problema no es una realidad nueva en el país. Según lo han tratado de explicar en diversos estudios, el desempleo juvenil respondería a tres factores: “En primer lugar, se constata que una baja educación aumenta la probabilidad de estar desempleado. Segundo, se sugiere que las regulaciones en el mercado laboral, especialmente el salario mínimo, también tienen un efecto no despreciable en el desempleo de los más jóvenes. Por último, se presenta evidencia que indicaría que hay jóvenes que estarían voluntariamente desempleados a la espera de una oferta laboral más adecuada a sus pretensiones”, según sostiene el Centro de Estudios Públicos (CEP).

Con respecto a la educación, una de las soluciones que se plantean es conocer el origen de la deserción escolar, si está responde a una decisión voluntaria porque no se visualizan grandes recompensas monetarias al finiquitarla; o si se explica por urgencias económicas que hacen insostenible continuar con la vida escolar. Así, poder generar las políticas publicas necesarias para bajar estas tasas.

Malas condiciones laborales

A las cifras de desocupación, que para los jóvenes son el triple más altas que el promedio nacional, que está en torno al seis por ciento, hay que sumar la precariedad e irregularidad en las condiciones laborales.

Según las cifras del INE, un tercio de los jóvenes empleados carece de protección previsional, mientras que uno de cada diez no tienen contrato de trabajo.

Otros informes como el elaborado por Horizontal en 2014 hacen referencia al trabajo informal, estableciendo cinco condiciones para ubicarlo: “1) personas a las que no se les pagan cotizaciones de pensión o salud, 2) personas que no tienen contrato firmado, 3) personas que no reciben ni entregan ningún comprobante por sus ingresos laborales, 4) personas que cumplen alguno de los anteriores y 5) personas que se emplean por cuenta propia, agregando que “la medida de precariedad agregada considera a un trabajador en situación precaria si una (o más) de las condiciones anteriormente definidas les afecta”, medición que anticipa los porcentajes publicados por el Instituto Nacional de Estadística.

En el documento de análisis “Precariedad laboral y modelo productivo en Chile” de Fundación Sol se sostiene que esta es una realidad que afecta a todos los trabajadores del país. Sin embargo, para la población entre 15 y 24 años “son los jóvenes el sector que “oscila entre el empleo y el no-empleo, con baja protección social y para quienes la precariedad se convierte en un destino, más que una etapa transitoria”.

Problemas que se suman a los diagnosticados por la Dirección del Trabajo, que asegura que para tomarse días feriados o permisos para asistir al médico, es el grupo entre 15 y 24 años que muestra más dificultades con su empleador. También, ven con dificultad el tomarse tiempos de descanso en sus jornadas laborales, a diferencia de los trabajadores más experimentados.

El seguro de cesantía tampoco escapa de la precariedad. Según la Dirección del Trabajo solo un 50 por ciento de los trabajadores jóvenes posee ésta cobertura.

El cúmulo de documentos confirma lo expuesto por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Chile y en América Latina la juventud sigue siendo el segmento más precarizado a la hora de trabajar. Situación que se agrava en el desglose por género, puesto que en promedio las mujeres jóvenes desempleadas o precarizadas supera en varios puntos a los varones de su misma edad.

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