División del Sename, necesidad de cambios urgentes

Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Justicia serán los herederos de SENAME. La institución creada en 1980 dividirá sus funciones en dos ejes.

Guía de: Adolescencia

El Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Justicia serán los herederos de SENAME. La institución creada en 1980 dividirá sus funciones en dos ejes. Por un lado la protección a la infancia y adolescencia que se encargará de políticas y desarrollos en pos de promover programas y prevenir eventos que afecten a estos rangos erarios –esta dependencia dependerá del Ministerio de Desarrollo Social- y por otra parte los temas de responsabilidad penal adolescente que serán derivados a las salas del Ministerio de Justicia.

Esta división temática y administrativa permitirá enfrentar con mayor eficiencia los desafíos en las áreas que involucran al desarrollo de los jóvenes y niños de nuestro país.

La iniciativa, anunciada por primera vez en la cuenta pública del 21 de Mayo forma parte del paquete de medidas destinadas a enfrentar los abusos sexuales en contra de los menores de edad, pero también beneficiará una amplia cantidad de procedimientos.

Por qué se llega a la división

Sename

Foto: David Hormazábal

Las funciones del Sename serán divididas en dos ministerios.

El proyecto busca resolver las deficiencias que presenta el Servicio Nacional de Menores, una de las principales problemáticas a las que se ha tenido que enfrentar es a la falta de políticas especializadas que atiendan –específicamente- los requerimientos de este sector poblacional.

Servicio Nacional a la Protección de la Infancia y Adolescencia:

Las tareas del Ministerio de Desarrollo Social serán encargarse de los programas de prevención de abusos, de vulnerabilidades y promoción de los derechos de los menores de edad en condición de riesgo o vulnerabilidad social.

Programas de temáticas tales como adopción, administración de hogares, y oficinas de Protección de Derechos (ODP) son algunos de los ejes que se derivarán a las dependencias de la cartera.

Algunos de los principales problemas que deberá enfrentar el Ministro Lavín serán la administración de los hogares dependientes de la institución que, sin ir más lejos, el año pasado debió cerrar 76 establecimientos de los 281 que formaban parte de la red Sename, donde la labor de la institución estatal es establecer las políticas y estándares de atención de los menores, del rol de administración de los centros.

Servicio Nacional de Responsabilidad Penal Adolescente

A la cartera de justicia será derivada el área que nace bajo el alero de la ley  nº 20.084 de responsabilidad penal adolescente dictada el año 2005.

La nueva legalidad juvenil marcó cambios sustantivos en relación con lo ya existente, por cuanto introdujo algunas modificaciones importantes tales como el fin del examen de discernimiento para los adolescentes mayores de 16 años y menores de 18 años y baja la responsabilidad penal, que ahora es a partir de los 14 años. Adicionalmente, se cambia el enfoque de la justicia juvenil de un sistema coercitivo a uno que va orientado a la reinserción social de aquellos que han infringido la ley penal.

Los programas dirigidos a la reinserción social, tales como los centros privativos de libertad, los centros de internación en régimen semicerrado, los programas en medio libre y los centros de internación provisoria pasarán a depender del Ministerio de Justicia, todo esto con el fin de dar una mayor cumplimiento a los objetivos bajo los cuales fueron creados.

El proyecto se encuentra en el Congreso desde el 1 de agosto y su principal base es la de dividir un servicio que cumple dos labores muy distintas, por ello muchas veces estás se contraponen y entorpecen en sus funcionamientos.

Reacciones

Si bien los actores están muy divididos respecto a los posibles resultados de la iniciativa, lo cierto es que el Servicio Nacional de Menores necesita una reestructuración urgente.

Las temáticas y políticas de infancia y adolescencia en nuestro país han sido muy torpemente atendidas durante mucho tiempo, realidad que ha generado llamados de atención de organismos internacionales por la poca instrumentalización, por ejemplo, de la CIDN.

Las cifras de la ley de responsabilidad penal adolescente, son otro claro ejemplo de que este programa no ha cumplido con las expectativas bajo las cuales fue pensado.

Si dividir las dependencias del Sename es lo oportuno o necesario para revitalizar y agilizar el sistema, lo dirá el tiempo. Mientras, la tarea queda en manos de nuestros parlamentarios, quienes en caso de no aprobar la reforma quedarán con la tarea pendiente de formular una solución a las necesidades de los niños y adolescentes vulnerables de nuestro país, necesidades que deben ser satisfechas de manera prioritaria.

Más sobre Adolescencia

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X