Drogas y jóvenes, ¿cuál es el rol de los padres?

El acercamiento que los jóvenes tienen con las sustancias es una de las grandes preocupaciones que tienen padres, educadores y gobernantes. ¿Cómo lograr que los adolescentes no se contaminen?

Guía de: Adolescencia

Drogas, alcohol, cigarrillos, noche, peligros y excesos son los fantasmas con los que una gran parte de la población de  padres de adolescentes debe lidiar diariamente. Con la entrada de los hijos a la adolescencia se inicia un periodo de experimentación de nuevas sensaciones y comportamientos, esto sumado a la necesidad de pertenecer al grupo de pares reafirma el temor de los adultos por este “desconocido” mundo juvenil.

Los medios de comunicación sólo le siguen sumando puntos al miedo de los padres. Largas jornadas dedicadas a los accidentes o hechos de violencia ocurridos por consumo excesivo de sustancias generan una sensación de indefensión colectiva en la que nada se puede hacer por mejorar, y donde la única solución que se vislumbra es quedarse en la casa.

Pero ¿qué es el consumo de drogas?

Drogas y jóvenes

Foto: José Alvújar

Drogas, alcohol, cigarrillos, noche, peligros y excesos son los fantasmas con los que muchos padres deben lidiar diariamente.

Por consumo de drogas se define a todo consumo de sustancias legales e ilegales que alteren el funcionamiento del Sistema Nervioso. De este modo, los cigarrillos, alcohol, medicamentos y sustancias ilícitas son drogas que, según sus características, intervienen de diferentes formas en nuestro cerebro.

Un primer paso entonces es aclarar que consumir drogas es consumir cualquiera de estas sustancias. La legalidad o ilegalidad de las mismas tiene que ver con determinaciones legislativas de cada país, sin tener ningún tipo de relación con sus efectos sobre el cuerpo, pues TODAS modifican al Sistema Nervioso.

Otra aclaración pertinente hace relación con la frecuencia de su consumo. Sus grados van desde el consumo esporádico que no implica ningún tipo de dependencia de las sustancias, hasta la adicción, que es cuando el consumo interfiere negativamente en la vida de una persona, impidiendo el normal desarrollo de sus actividades.

Nuevamente es válido mencionar, que estos grados de consumo son independientes de la legalidad de las sustancias: se puede ser adicto al cigarrillo, a la marihuana, al ravotril…

Consumo de drogas en la adolescencia

Hechas las salvedades con respecto a las sustancias, los padres de los adolescentes deben ser padres observadores. Padres atentos a las necesidades, miedos, deseos y frustraciones de sus hijos; padres abiertos al diálogo, que logren el puente entre mantener los límites y que sus hijos confíen en ellos.

De esta forma, desde la observación, es posible intervenir a tiempo en la gran mayoría de las situaciones.

El consumo de sustancias ocasional responde a la experimentación de los adolescente propia del momento de vida por el que transitan. El consumo de alcohol en las fiestas, o de cigarrillos, responde a estos nuevos modos de comportamientos y de relaciones con las que el adolescente va jugando hasta dibujar su propia identidad.

En este sentido las intervenciones constantes en la vida del hijo van a ser entendidas como un acto de invasión a este espacio privado que quiere construir. No se trata de abandonar, o de dejar que hagan lo que quieran, sino de mantenerse al tanto de sus acciones desde la observación.

Adicciones

Consumo drogas

Foto: EFE

Las adicciones responden al consumo excesivo de cualquier tipo de droga.

Las adicciones responden al consumo excesivo de cualquier tipo de droga. En este caso ya no hablamos de la experimentación adolescente, sino de un problema cuyo síntoma es la adicción.

Un adolescente se vuelve adicto a cualquier tipo de sustancias como consecuencia de algo que está fallando. Un esquema familiar, social, escolar o de relaciones que no está respondiendo de manera adecuada a las necesidades del sujeto. De esta manera, se incurre en el consumo como método de escape, de evasión a una realidad que no resulta grata.

En el caso de que el consumo de sustancias sea repetitivo y duradero en el tiempo, los padres en conjunto con la entidad educativa deben actuar para contener. Si esto llegase a ocurrir, la importancia de contar con un equipo psicológico resultará fundamental para que este adolescente se vuelva a encontrar consigo mismo.

La clave de la rehabilitación es que el sujeto se sienta capaz de tener un proyecto que lo identifique, que le permita valorarse como algo más que un adicto.

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