VIH en mujeres: ¿Exigirías un examen a tu nueva pareja?

Exigirle a la pareja sexual un examen no debe ser tomado como un acto de incredulidad frente al pasado del otro y al discurso que ha construido en torno a ese pasado, sino ser responsables con la propia vida.

Guía de: Adolescencia

Las cifras de mujeres contagiadas ha ido en aumento en los últimos años. Según los datos entregados por ONUSIDA, la proporción entre mujeres y hombres portadores del virus es de 1 en razón de 5 varones.

Hace algunos días vi en televisión un reportaje respecto a las mujeres contagiadas con el virus de VIH, en él se narraba la historia de varias dueñas de casa que habían sido infectadas por sus parejas.

Historias como esta dejan de ser eventuales y se transforman en una realidad de muchos lugares del mundo. Tan sólo en Latinoamérica y el Caribe hay 1.6 millones de infectados con el virus, de los cuales un tercio son mujeres, según la información entregada por ONUSIDA.

Muy por el contrario a lo que pasaba en décadas anteriores, no son los grupos de riesgo los que han mostrado un mayor crecimiento en cantidad de infectados, sino las mujeres contagiadas por sus parejas.

Cuidados femeninos

Por qué hablamos de la realidad de las dueñas de casa infectadas con VIH en un blog de adolescencia, porque es desde el comienzo de la vida sexual activa desde donde se debe crear consciencia respecto al riesgo que se corre con las enfermedades de transmisión sexual.

Si bien las nuevas generaciones poseen mayor información respecto a los métodos de prevención, esta realidad lamentablemente aun no es una generalidad. Aun quedan muchas mujeres que no conocen las formas de cuidarse y mantener una vida sexual libre de los mayores riesgos posibles.

Exámenes de detección

El control y la responsabilidad con la que se ejerce la sexualidad son las piedras angulares de la prevención de enfermedades crónicas como el VIH.

Para los jóvenes este debería ser un principio infranqueable en sus relaciones. Primero la protección, en relaciones sexuales casuales y también permanentes.

¿Qué pasa en una pareja estable?

En el caso de pololeos o relaciones más serias en edades más adultas como el matrimonio, es probable que cambien los métodos de cuidado. Los condones se cambian por anticonceptivos femeninos para resguardarse del embarazo, pero confiando en que no se transmitirán ningún tipo de ETS.

El punto es que esa confianza no se debe construir en base al relato del otro, vale pecar de desconfiado en estos casos y resguardarse con un examen que no toma más de 15 minutos en realizarse.

Exigirle a la pareja sexual un examen no debe ser tomado como un acto de incredulidad frente al pasado del otro y al discurso que ha construido en torno a ese pasado, sino ser responsables con la propia vida.

Hablar claro

Otro tema importante es hablar claro con los hijos de temas sexuales. Si bien es cierto, para los padres muchas veces es complicado hablar de sexo con sus hijos, tratar el tema con las palabras justas es más que necesario, imprescindible.

Crear consciencia, despertar la responsabilidad por la propia vida y el cuidado de ésta, son algunas de las labores que los padres tienen que cumplir en su rol de guías. Es fundamental conversar de los riesgos que se corren por conductas irresponsables, o como el caso del que estamos hablando hoy, por confiar ciegamente en otro.

La idea de esto no es generar un ambiente de desconfianza extremo, sino abrir los ojos frente a una realidad que miles de mujeres viven hoy. Por confiar ciegamente en sus parejas, hoy en día padecen de una enfermedad crónica.

¿Cómo solucionarlo?, es un tema complejo. Primero, recalcar la importancia de pedir y entregar un examen de enfermedades sexuales es una ventana de confianza para saber que puedes confiar sexualmente en tu pareja.

Después apelar a la conversación. Si te engañan o engañas cuídate y si no te cuidaste y no quieres contarle a tu pareja, por respeto hazte el análisis de sangre para estar seguro de que no pondrás en riesgo su vida.

El respeto por la vida del otro es una gran muestra de amor, y una forma de respetar esa vida y la tuya es cuidándote con preservativos y haciéndote las pruebas de sangre correspondientes.

No hay que juzgar a aquellos que deciden someterse al test de Elisa, más bien reconocer su valor para saber en qué condiciones de salud se encuentran

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