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Abrazar las imperfecciones para lograr la máxima evolución personal

El ladrillo ingrato y lapidario de ir por los carriles que se supone son los correctos, los perfectos, puede ser devastador.

Guía de: Alma

“…y lo que opinen los demás está demás, quien detiene palomas al vuelo, volando a ras de suelo, mujer contra mujer…” dice una bella canción del grupo español Mecano que habla del amor entre dos mujeres. Y aunque a mí me gustan los hombres, y en particular uno, mi hombre, esta letra me ha hecho reflexionar sobre el peso que a veces tienen las opiniones ajenas sobra nuestros actos y decisiones.

El ladrillo ingrato y lapidario de ir por los carriles que se supone son los correctos, los perfectos, puede ser devastador.

A mayor inseguridad emocional, más necesidad del consejo y aprobación de otros. A mayor duda de la propia voz interior, más amplio el coro de opinantes, a quien uno, sin duda, ha dado poder y tribuna.

Evolución personal

Foto: Internet

El tema se complica cuando para tomar decisiones, además de luchar contra nuestros propios monstruos internos, esto es, nuestros filtros, la forma en que crecimos para ver el mundo y relacionarnos con él, debemos luchar contra los engendros, contra los lentes de otros, con sus miedos, sus fantasmas y sus obsesiones que son traspasadas a  nosotros desde sus consejos, que vienen sin duda desde el amor.

Pero nadie más que uno(a) mismo(a) sabe lo que es mejor para uno(a). Para el alma de uno. Porque nada de lo que nos ocurre, ni nadie que entre en nuestra vida es casualidad. Todo es parte de un plan divino al cual uno mismo(a) accedió transitar antes de volver a encarnar.

Pues no existe nada (y eso quiere decir: nada) que esté ocurriendo o que vaya a ocurrir en nuestras vidas que no sea enviado por el universo para nuestra máxima evolución.

Tanto las bendiciones como las adversidades se presentan para ayudarnos a crecer.

Y hay que abrazar tanto las inspiraciones como lo errores, las caídas, las sombras, la imperfección (que es perfección) de la experiencia humana, pues es gracias a ella que vamos despejando el sinuoso camino de la vida.

Ayer, al final de una lectura de Tarot en que la consultante llegó muy asustada y se fue muy expandida, repetimos juntas:

Bendigo el bien que esta situación contiene.
Gracias al AMOR por mi experiencia humana en su perfección.
¡Alegría y Renacimiento!

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